viernes, 30 de julio de 2010

200 AÑOS DE RESISTENCIA

ADE, FECODE, PLAN KAZIYADU, PDA, TJER, CATEDRA DE DDHH EDUARDO UMAÑA LUNA
Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo

Hablar del Bicentenario en la conmemoración o celebración de una supuesta independencia, quedándonos en los referentes tradicionales de las grandes gestas y epopeyas de nuestros mártires y héroes o airear con preguntas insulsas constituyendo un simulacro de participación ciudadana desde nuestras escuelas, con profesores del área de sociales dirigidos y asesorados en el terreno por sectores progresistas de la Universidad Nacional, que buscan transmitir y construir un imaginario y un referente histórico sobre 200 preguntas, que emergen de la imaginación confusa y a la vez lúcida de nuestros niños, niñas y jóvenes, no es más que introducirnos en el discurso dominante de los poderosos de nuestra nación, que con el apoyo siempre condicionado del imperio buscan refundar la patria con los referentes de nuestra falseada historia.

Ha sido muy hábil el gobierno de turno en dirigir este proceso con su más ilustre “intelectual” que a través de sus esperpentos y vacías reflexiones busca nuevamente reacomodar la historia de los vencedores, reclutando a aquellos historiadores y académicos que alguna vez buscaron visibilizar y rehacer la historia de los vencidos, eso pareciera ser un propósito común cada 100 años de nuestra historia.

Sin embargo, los pueblos se resisten a vivir el destino del destierro, el encierro y el olvido y es por esto que gritan a los oídos sordos del poder su propia historia, que va de boca en boca y en el susurro de lo prohibido, haciéndose eco entre todos los hombres y mujeres, no en grades salones ni en los grandes medios, ni a manteles, si en las calles y en el silencio cómplice de sus habitaciones, en los parques y en las plazas de mercado con el olor fresco de la vida que alimenta la esperanza, así en los pasillos asustados de las universidades y en la peligrosa y criminalizada cátedra que resiste al currículo, deambula lánguida, moribunda y subversiva la más sonora expresión de dignidad y resistencia de los pueblos LA MEMORIA.

La memoria, hermana gemela de la HISTORIA, esas dos habitantes incómodas y dolorosas del recinto inconcluso de nuestro Estado – Nación, que a los espíritus autoritarios y totalitarios les es imposible reconocer y comprender en su justa dimensión, por tal razón las decapitan con la guillotina de la mentira. En respuesta los PUEBLOS asaltan la Bastilla, para nosotros de florero disfrazada, liberando todas las historias de horror, terror, hambre y miseria, es por esto que ayer como hoy nos corresponde enfrentar los discursos dominantes y las prácticas despóticas con una mirada crítica y con la lucha interminable e incansable de los oprimidos. Lo de ayer fue el inicio de la transformación suprema de la burguesía, lo de hoy ha de ser el final de la misma y la reconciliación definitiva de todos los hombres y mujeres en una verdadera libertad, fraternidad e igualdad, o sea en nuestro tan escurridizo y anhelado SOCIALISMO RAIZAL.

Ayer, hombres y mujeres sacrificaron la libertad y ofrendaron su vida, hoy, esos ríos de sangre y dolor que inundaron nuestro territorio son los únicos que deben ser desecados y que toda nuestra tierra sea terreno estéril para seguir sembrando tantos odios y rencores, es hora de no solo imaginar lo inimaginable, es decir de hacer realidad la más difícil de las Utopías, de reconocer y reconocernos en nosotros y en los otros, saber que el más atroz y el más perverso de los criminales es el otro, es el distinto y si todos los colombianos a un espejo nos miramos, quizás ese otro, ese distinto, seamos nosotros mismos, porque el culto dogmático a la guerra es el cántico engañoso que seduce nuestro oído y aliena nuestras conciencias, aceptamos y aplaudimos, a veces sin quererlo tantas atrocidades, otros cumplen el ritual de la muerte, desde grandes oficinas y a través de un simple decreto cierran escuelas y hospitales, precarizan el empleo y expulsan a millones de trabajadores a la calle, privatizan la riqueza que es de todos, manejan las motosierras, disparan los fusiles, cercenan con cuchillos y machetes, bombardean desde el aire y cultivan las minas de la muerte, los otros - nosotros nos complacemos en este juego inconcluso de Eros y Tánatos.

La historia se repite unas veces como comedia y otras como tragedia dicen los entendidos, ayer miles de hombres eran fusilados y encarcelados por invocar las consignas libertarias de la Reforma, la Ilustración y la Revolución Francesa, hoy ocurre lo mismo con aquellos que nos atrevemos a proponer una alternativa distinta a la voracidad del gran capital, al olvido, y la mentira, por esto nos asesinan, nos desaparecen, nos torturan y como el invasor europeo llenaba sus pestilentes y asquientas mazmorras de presos de conciencia y políticos, hoy hacen lo mismo con la asepsia de los medios y la indiferencia, señalándonos como criminales, terroristas y apátridas, sin embargo la incómoda HISTORIA demostrará quienes de verdad lo son. Hoy no se puede negar ni desconocer la brutalidad y la atrocidad del invasor europeo, cómo su presencia en nuestro continente y en otras latitudes fue y es de despojo, pillaje y saqueo.

En definitiva, después de 200 años la tarea es inconclusa, no hubo ni hay independencia para nuestros pueblos, separación a lo sumo, la revolución burguesa fue el propósito en ciernes, aunque ni eso hemos logrado y la emancipación es nuestra tarea a seguir y concluir, donde la EDUCACIÓN de carácter y orientación POPULAR deben ser la herramienta fundamental en este propósito, como nos lo dijeran e hicieran los maestros Paulo Freire y Orlando Fals Borda.

ADE, FECODE, PLAN KAZIYADU, PDA, TJER, CATEDRA DE DDHH EDUARDO UMAÑA LUNA.

Julio 17 de 2010. A los 563 días de encierro, angustia y dolor.




http://www.colectivodeabogados.org/200-anos-de-resistencia

COLOMBIA, DESINFORMADA

Por: Reinaldo Spitaletta

A veces nos obnubila tanta información. Y, qué curioso, entre más abunda, menos conocemos. Pasó, por ejemplo, con la para algunos circense Cumbre de Río, en Santo Domingo. Todo se supo: los besitos, los abrazos, las sonrisas, y hasta la mirada indignada del presidente ecuatoriano, menos lo de la resolución que señaló a Colombia como violadora de soberanía.


Parecía que ni los periodistas estaban enterados. Días después del certamen diplomático, en un noticiario bogotano que entrevistaba al canciller de Venezuela Nicolás Maduro, éste tuvo que recordarle al reportero la resolución y, además, la leyó al aire. Para la prensa colombiana pareció más importante la “reconciliación” entre Chávez y Uribe, que el resultado de una cumbre que expresó su preocupación porque Colombia violó la territorialidad ecuatoriana.

Pero esto quedó en segundo plano. En Colombia (que como dicen es “pasión” y nada de razón) la sensación flotante fue la de que el presidente Uribe resultó “ganador”, cuando, en rigor, estuvo acorralado y perdió una batalla diplomática. El incienso en la prensa no dejó ver el nuevo descalabro nacional, y volvió a pasar que los medios colombianos hicieron las veces de voceros oficiosos.

Y es que hasta para el mismo asesor presidencial uribista, José Obdulio Gaviria (sí, el mismo que dijo que la marcha del 6 de marzo era convocada por las Farc) la cumbre de Río dejó mal parada a Colombia en diplomacia. Es si no leer la resolución y se notará que más que un gol uribista lo que sucedió fue un autogolazo.

Desde luego, la cumbre de Río reivindicó la convivencia pacífica y la no injerencia en los asuntos internos de un país por otro. Y, a la postre, como dijo el viejito Fidel Castro, el único perdedor en toda esta revoltura fue el gobierno estadounidense en cabeza de Bush. Ya se ha dicho: los Estados Unidos tienen en Colombia su punta de lanza para América del Sur.

Los medios de comunicación colombianos en sus informaciones y escasez de análisis, se han caracterizado más que por informar de un modo amplio y con todas las caras de los hechos a sus receptores, por una actitud propagandística. No es extraño entonces que después de la Cumbre de Río, en República Dominicana, Uribe haya elevado sus niveles de “popularidad”.

Poco se escruta en la prensa colombiana sobre los intereses de las trasnacionales gringas en esta parte de América, ni sobre las tareas y prioridades del Comando Sur de los Estados Unidos. Ni mucho menos acerca de la correlación de fuerzas en Suramérica. Washington intenta una recolonización y tiene en Colombia una avanzada para el efecto.

Y así como la invasión a Irak tuvo como trasfondo y esencia el control del petróleo, para los Estados Unidos es prioritario tal recurso estratégico. Y por eso, su interés particular para controlar el petróleo de Venezuela y Ecuador. Dentro de sus estrategias, mediante el Comando Sur, está garantizar “el flujo libre del suministro regional de energía a los mercados internacionales, sin que sea objetivo de agresión”. Bueno, a veces es mejor utilizar a “aliados” para que cumplan ese papel.

La pregunta es: ¿Ha sido Colombia utilizada por las políticas estadounidenses en el caso de su incursión al Ecuador? En cualquier caso, los problemas de mercado son evidentes. En la reciente cumbre de Santo Domingo Uribe tuvo que disculparse, afirmar que no reincidirá en una incursión a territorio ecuatoriano y desistir incluso de sus acusaciones según las cuales Venezuela y Ecuador, a través de sus presidentes, tenían vínculos con las Farc. Pese al apoyo gringo, Uribe tuvo que recular.

http://www.elespectador.com/opinion/columnistasdelimpreso/reinaldo-spitaletta/columna-colombia-desinformada

LOS MEDIOS MASIVOS Y EL CONFLICTO EN COLOMBIA

Rubén Darío Zapata
Pueblos

Sin dudas, esta última década fue fatal para el periodismo colombiano. Ante la polarización política del país, los grandes medios masivos entregaron definitivamente su independencia y compromiso ético en función de los intereses del proyecto político de la elite, representada en lo esencial por el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, lo que redundó en la pobre calidad informativa y analítica de los contenidos periodísticos.

En el periódico de Medellín El Colombiano, por ejemplo, donde el bajón se ha sentido más por el compromiso de los dueños con la casa política de los Valencia Cossio (actual Ministro del Interior y de Justicia), despidieron a dos de las voces más reconocidas e independientes del periodismo nacional, Reinaldo Spitaleta y Javier Darío Restrepo, por sus críticas al gobierno. Fernando Garavito (autor de la columna El señor de las moscas) fue despedido de El espectador por desvelar las relaciones del entonces candidato presidencial Alvaro Uribe Vélez con el narcotráfico y el paramilitarismo antioqueño.

Pero el compromiso de los grandes medios (RCN, Caracol, El Tiempo, etc.) con un proyecto político neoliberal, autoritario y excluyente, no se ha quedado en el silenciamiento de las voces independientes; sino que más bien éstas han terminado por convertirse en una caja de resonancia del gobierno para publicitar sus diversos programas o puntos de vista evitando tocar los temas complicados para el gobierno o maquillándolos a su conveniencia.


Frente a este proyecto, el conflicto armado se erige como el principal obstáculo: hay que acabar con él como sea y, si no se puede, negarlo. Ésta ha sido la intención del gobierno de Uribe, replicada incesantemente en los grandes medios de comunicación en Colombia. Uribe fue ungido por los medios masivos de comunicación en 2002 para acabar con este conflicto (en seis meses), ante la supuesta “actitud endeble” del gobierno de Pastrana.

Pasos y esfuerzos para deslegitimar el proceso de diálogo del gobierno de Pastrana con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)

Desde ese momento no hizo falta investigar a los responsables de secuestros, extorsiones y asesinatos, porque todo delito de este tipo tenía un solo y seguro responsable: las FARC. O, al menos, así lo sentenciaron en cada caso los medios masivos. Cuando se conoció que alguno de esos crímenes eran responsabilidad de bandas de delincuencia común, los medios igual insistieron en su versión, no se sintieron obligados a rectificar.

El 15 de mayo del año 2000, por ejemplo, dos delincuentes colocaron un collar bomba a una señora, Elvia Cortés, exigiéndole a su marido una suma de 15 millones de pesos. Esta imagen dio la vuelta al mundo por la televisión y se estampó en muchísimos periódicos. Tan famosa fue la historia que luego la recreó para televisión la productora Huella latente, lo que sirvió para desprestigiar a las FARC y al proceso de paz. Desde entonces los medios vendieron la imagen del presidente Pastrana como la de un alcahuete o, en el mejor de los casos, un incompetente. Pero no hicieron el mismo esfuerzo de difusión cuando se comprobó que los autores del collar bomba eran delincuentes comunes y no integrantes de las FARC.

Es imposible negar que mientras se desarrollaba el diálogo entre gobierno y las FARC, éstas últimas seguían expandiéndose militarmente, y que incluso utilizaron la zona de distención como fortín militar. En lo que no insistieron estos medios fue en advertir que al mismo tiempo, mientras dialogaba con la guerrilla, el gobierno de Pastrana desarrollaba políticas neoliberales que ocasionaron airadas protestas en los sectores sociales (como recortes en salud, educación y saneamiento). Tampoco se preguntaron los medios qué incidencia podía tener en las futuras negociaciones de paz el desarrollo del Plan Colombia por parte del gobierno colombiano en acuerdo con el estadounidense.

En poco tiempo los medios de comunicación presentaron un verdadero mesías que prometía, a través de su política de seguridad democrática, devolver la confianza a los inversores extranjeros y convertir Colombia en un verdadero paraíso para el capital. Para ello, la misión fundamental era acabar con la guerrilla, más que en el plano militar en el plano del discurso. Por eso los medios masivos de comunicación asumieron las máximas del discurso uribista: en Colombia no hay conflicto y las guerrillas apenas sí son un grupo de facinerosos que aterrorizan a la población civil. Una de las características de los medios masivos de comunicación que se profundizó en estos ocho años de gobierno de Uribe tiene que ver con la adopción de las fuentes oficiales como única fuente y el discurso oficial como manual de estilo. Al agudizarse el conflicto social, los medios masivos se desmarcaron también, no del gobierno sino de sus opositores, y en buena medida multiplicaron el estigma de que estar contra el gobierno era ser subversivo, guerrillero y, por tanto, terrorista.

Ya no resulta posible afirmar que los medios masivos de comunicación son algo así como el cuarto poder, que fiscaliza y vigila el comportamiento de los otros tres para garantizar la salud de la democracia. No son ya una voz imparcial (como han querido mostrarse todo el tiempo) ni representan el interés general del pueblo colombiano.

La caja de resonancia

Desde entonces los medios de comunicación de masas se concentraron en transmitir de forma acrítica los partes de guerra gubernamentales. Los primeros años del gobierno de Uribe fueron de capturas masivas, generalmente de personas integrantes de organizaciones sociales, siempre acusadas de terrorismo o de colaboración con organizaciones terroristas. Todos los días en el noticiero las cámaras filmaban a 20 ó 30 personas que habían sido capturadas. Pero pocas veces hubo un seguimiento juicioso a este tipo de información. Y en un país donde la justicia corrupta suele equivocarse con frecuencia, cabía esperar que ante la presión por los resultados las equivocaciones se multiplicaran. Pero los medios no lo consideraron un problema, y ni siquiera se preocuparon por transmitir que la mayor parte de estos capturados salían libres en menos de seis meses por falta de pruebas.

Si fuera por las cifras de guerrilleros muertos, capturados o reinsertados presentadas por el gobierno a través de los medios, en Colombia se habría acabado tres o cuatro veces con la guerrilla que encontró el presidente Uribe al iniciar su mandato. Sin embargo, los medios masivos siguen contentándose con transmitir las cifras como loros repetidores.

El gobierno instauró su forma directa de gobernar en los medios, con su voz regañona y sus salidas de tono cuando la confrontación era directa, con el irrespeto más grande a la dignidad de su cargo y a la de los periodistas. Y, a pesar de esto, siempre encontró espacio suficiente para aparecer en los medios como si lo hiciera desde su casa, o desde un consejo comunitario, algo que utilizó también para cautivar mediáticamente a la ciudadanía colombiana.


Los medios masivos invisibilizan a las víctimas

Mientras el gobierno acababa mediáticamente con el conflicto y con las guerrillas, se aprestaba también a finiquitar la desmovilización de los paramilitares, lo que le reportaría suficiente rédito político y, además, le permitiría encausar ese pasado borrascoso que amenaza su curriculo político. Para ello creó la Ley de Justicia y Paz (2005), que en el fondo solo buscaba reinsertar a los paramilitares con el menor trauma posible, sin garantizar realmente ni la justicia ni la paz ni la reparación. Por el contrario, metió al congreso un proyecto de reforma rural que prácticamente legitima el despojo al que los paramilitares habían sometido a millones de campesinos en todo el territorio nacional.

Con unos medios de comunicación críticos, comprometidos con una sociedad justa e incluyente jamás hubiera podido instaurarse en país alguno una política como la del gobierno de Uribe, y mucho menos prolongarse a dos periodos y llegar a la desfachatez de amenazarnos con un tercero. Pero este gobierno llegó al extremo de eliminar el delito político de los expedientes de los grupos revolucionarios, a la vez que inventaba la fórmula para declarar a los paramilitares como delincuentes políticos a fin de poderlos amparar con amnistías y programas de reinserción.

A propósito de este circo montado con ocasión de la supuesta desmovilización de los paramilitares, a finales de julio de 2005 se realizó el II Encuentro Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado, que pretendía ser un espacio de deliberación y de presión para que el Estado colombiano asumiera la responsabilidad en el sinnúmero de desplazados, desparecidos y asesinados a manos de los paramilitares en connivencia con las fuerzas armadas. A este segundo encuentro no asistieron los grandes medios masivos (ni El Tiempo ni Caracol ni RCN), entre otras cosas porque las mismas organizaciones de las víctimas mantenían serías desconfianzas frente al papel que han jugado estos actores en esta dura situación que les ha tocado vivir. Lo que sucedió al día siguiente de la clausura del encuentro pareció darles la razón.

Aún sin asistir al Encuentro, el diario El Tiempo publicó un comunicado supuestamente elaborado por los organizadores del evento. Según lo publicado, el Encuentro terminaba acusando a las guerrillas de las FARC y el ELN de ser los principales grupos terroristas violadores de los derechos humanos en el país, y exigiéndoles reparación. Esta información contradecía las conclusiones del Encuentro y se transformaba, más bien, en un señalamiento a las organizaciones participantes. Allí se denunciaban los crímenes de Estado y la Ley de Justicia y Paz, aprobada apenas una semana atrás. Según las víctimas, esta Ley aseguraba la impunidad de los crímenes cometidos por el Estado y de toda la estrategia paramilitar desarrollada por el mismo Estado.

En el V Encuentro Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado, realizado en julio del 2009, la estrategia de los medios fue otra, pero igual de nefasta. Hacía pocos días se había conocido el asesinato en la selva de diez de los once diputados que permanecían capturados en poder de las FARC. Los grandes canales de televisión (RCN y Caracol) enviaron a sus presentadoras de farándula a cubrir el evento, como si de una fiesta se tratara. Pero realmente nada contaron sobre lo que pasaba allí: las periodistas insistían, a pesar de las versiones de los asistentes, en que aquel era un encuentro nacional de víctimas en general, diluyendo la significación de las responsabilidades del Estado en la estrategia paramilitar. Desde allí mismo se centraron en entrevistar por teléfono a familiares de las personas secuestradas y asesinadas, minimizando lo que ocurría en el Encuentro. Era, a todas luces, una actitud consciente y premeditada de invisibilización de las víctimas de los paramilitares y el Estado.

Difícilmente podrá medirse el daño que la actitud de los medios masivos en Colombia durante estos últimos años ha producido en el tejido social y en la confianza de la gente, herida ya de por sí por un conflicto que dura casi cincuenta años. Y más difícil aún será resarcir estos daños. Los grandes medios han sido los que le han permitido conservar a Uribe altos índices de popularidad (prefabricando encuestas), a pesar de todos los escándalos que lo han asediado.

La bomba de los falsos positivos no la destaparon los medios colombianos: fueron las organizaciones defensoras de derechos humanos, en colaboración con organizaciones internacionales, las que lograron situar el tema en la agenda internacional. Y, sin embargo, también en esta ocasión cubrieron las espaldas del presidente, intentando transmitir la idea de que se trataba de algunos militares descarriados, cuando se trataba del resultado de las presiones de la seguridad democrática sobre los resultados.

Hoy los medios intentan inflar, de la misma manera que inflaron la figura de Uribe, la figura de Antanas Mockus, desviando la atención sobre los programas concretos de gobierno de cada uno de los candidatos. El peligro se avecina: una popularidad hinchada artificialmente es la puerta de entrada al autoritarismo político, al fascismo disimulado. Eso fue lo que mantuvo erguida e impoluta la figura de Uribe, a pesar de todas las denuncias en su contra, de los altos funcionarios corruptos y comprometidos con el paramilitarismo, de su estilo de mayoral y su moral mafiosa, incluso a pesar de los pésimos resultados en materia social.


Rubén Darío Zapata es economista y filósofo. Colabora habitualmente con el periódico colombiano Periferia.

Fuente: http://www.revistapueblos.org/spip.php?article1910

jueves, 29 de julio de 2010

Entre Venezuela y Colombia, la prensa española lo tiene claro

Lo que el gobierno colombiano dice, como que las FARC operan desde Venezuela, adquiere el rango de prueba

Javier Adler
Kaosenlared


El último conflicto entre Venezuela y Colombia nos permite comprobar la adhesión incondicional de la prensa española con el gobierno de Uribe frente al de Chávez. Analizaremos cómo informan y se posicionan tres periódicos españoles (ABC, La Vanguardia y El País) que supuestamente responden a perfiles ideológicos distintos.

Tras las recientes acusaciones del gobierno colombiano de colaboración del gobierno de Chávez con las FARC, y las supuestas pruebas que presentan, estos tres diarios publican el 24 de julio de 2010 los correspondientes editoriales.

Las supuestas pruebas

Veamos qué clase de información está al alcance del lector a partir de lo que se publica en estos periódicos:

“En declaraciones a Efe, una portavoz del Departamento de Estado recordó que las pruebas mostradas el jueves por Bogotá en una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) incluyeron fotografías, mapas y vídeos que "presuntamente" prueban la presencia en Venezuela de campamentos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).” (1)

En los mapas por supuesto no se ve nada, salvo localizaciones de puntos concretos donde si dice que hay algo. Los vídeos no se publican en los medios, y en cuanto a las fotografías, aquí podemos ver un ejemplo,

http://www.abc.es/20100724/internacional/colombia-denunciara-venezuela-ante-20100724.html

El pie de foto dice,

“Guerreros de las FARC en un campamento en suelo venezolano, una de las pruebas aportadas a la OEA”.

Efectivamente, cualquier lector puede ver que esos hombres son “guerreros de las FARC”, que el paisaje sólo puede ser de Venezuela y que, por tanto, la foto constituye una “prueba” del apoyo de Chávez a las FARC. Periodismo serio.

En La Vanguardia del 23 de julio encontramos un escueto párrafo parecido al anterior donde se habla de las “pruebas”, añadiendo aquí unos “testimonios” de los que no se concreta nada:

“Hoyos habló durante dos horas y denunció que en el lado venezolano de la frontera con Colombia hay 39 lugares que serían bases de las FARC. El representante colombiano presentó fotografías, vídeos y testimonios, además de ofrecer las coordenadas de los supuestos campamentos guerrilleros.”

Y finalmente en El País, también del 23 de julio, en texto destacado habla de “pruebas”, no supuestas pruebas,

“Bogotá presenta en la OEA las pruebas de la presencia de las FARC en Venezuela”

Este diario se explaya algo más sobre el tema, añadiendo a lo anterior un supuesto “ordenador requisado”,

“el embajador colombiano ante la OEA, Luis Alfonso Hoyos, presentó fragmentos de vídeos, fotografías y mapas que, según él, demuestran la existencia de esos refugios terroristas en Venezuela. Esas pruebas gráficas provienen de diversas diversas fuentes, principalmente de 20 terroristas desmovilizados y de un ordenador requisado al líder de la guerrilla Jaime Manuel Lara,”

Observamos la mezcla de elementos objetivos (“prueba”) con subjetivos (“según él”), lo cual crea cierta confusión al lector. Es decir, lo que aporta el representante colombiano, ¿son elementos que “prueban” algo o caben otras interpretaciones? El caso es que las acotaciones como “según él” en general escasean, siendo más frecuente leer que lo que enseña Colombia son “pruebas”, a secas, ni siquiera “supuestas pruebas”, “presuntas pruebas” o “indicios”.

Además, el lector no tiene prácticamente ninguna información de lo que enseñó el gobierno de Colombia, por lo que no puede hacer un juicio personal. Quienes sí hace esos juicios, tanto en los apartados de opinión como en los de información, son los propios diarios, y a poco que el lector confíe en ellos, su opinión coincidirá con las respectivas líneas editoriales.

Por último, es fundamental señalar que en ningún lugar de las informaciones se habla del apoyo del gobierno de Chávez a las FARC, sólo de la posible presencia de éstas en territorio venezolano. A pesar de esto, veremos cómo los periódicos asumen tendenciosamente lo primero.

La valoración de las supuestas pruebas en los editoriales
Los tres diarios asumen que lo enseñado demuestra que las FARC operan desde Venezuela y que además eso significa que reciben el apoyo del gobierno de Chávez,

“Lo que Colombia ha llevado por primera vez al seno de la OEA son pruebas de que, además de este apoyo dialéctico y moral, los terroristas colombianos han recibido ayuda material por parte de las autoridades venezolanas.” (ABC)

“el representante de Bogotá ante la OEA ha presentado pruebas de la relación entre Caracas y las FARC” (La Vanguardia)

“LAS RELACIONES entre la Colombia de Álvaro Uribe y la Venezuela de Hugo Chávez han sido malas desde hace años, pero han ido empeorando a medida que Bogotá adquiría la certeza del apoyo, plenamente documentado, del populista líder venezolano a las muy debilitadas guerrillas de las FARC.” (El País)

Así pues, lo que ni siquiera aparece en las informaciones de los propios diarios se constituye en la línea editorial de éstos. Hay, pues, un posicionamiento claro a favor del gobierno colombiano, que merece toda credibilidad para estos diarios.

Como consecuencia de este crédito, aun cuando no se ha demostrado que las FARC tengan bases en Venezuela, y mucho menos que reciban el apoyo material de Chávez, los periódicos consideran que es ahora Chávez quien debe probar que allí donde se dice no están las FARC. En otras palabras, enviar alguna comisión a las decenas de lugares señalados en los mapas para verificar si está o no la guerrilla. El País sólo lo menciona este punto,

“nuevas pruebas de que dirigentes de las FARC, al frente de cientos de insurgentes, operan desde campos en el interior de Venezuela y pidiera una comisión internacional de verificación. Caracas ha vuelto a negar enfáticamente lo primero y rechazado lo segundo.”

pero los otros dos periódicos lo piden de manera explícita,

“conviene que la comunidad internacional intervenga entre los dos países para investigar qué hay de cierto y qué no en las denuncias y actuar en consecuencia.” (La Vanguardia)

“lo que debería hacer Chávez es desmentir las acusaciones con pruebas” (ABC)

La “buena fe” que hubo con las “pruebas” de armas de destrucción masiva en Irak

El embajador de Venezuela en Estados Unidos, Bernardo Álvarez, ha visto un paralelismo de este caso con las tristemente famosas “pruebas” de las armas de destrucción masiva en Irak, poco antes de que Estados Unidos se embarcara en la matanza que todos conocemos. (2)

Ahora sabemos que no había tales armas y muchas más cosas del montaje y la propaganda que llevó a la invasión de Irak, pero en 2003 la prensa también dio cierta credibilidad a las fotografías y dibujos que enseñó el entonces Secretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell, el 5 de febrero de 2003. El día siguiente los tres periódicos que analizamos también publicaron editoriales sobre ese tema y concedieron crédito a Powell,

“De los documentos que Washington ha decidido finalmente compartir con la comunidad internacional se desprende para un observador de buena fe que Bagdad se ha embarcado antes de la llegada de los inspectores de la ONU en un plan de ocultamiento y traslado de agentes químicos y biológicos, que sigue fabricando en laboratorios móviles. Los datos —grabaciones telefónicas, imágenes de satélite— sugieren el camuflaje de lugares de producción, el ocultamiento de archivos informáticos o el maquillaje de antiguos emplazamientos de esos arsenales.” (El País)

Obsérvese que para El País, supuestamente opuesto a esa guerra, la “buena fe” consiste en creer la propaganda de Estados Unidos. Más contradictorio aún fue el discurso de La Vanguardia, que también se opuso a la guerra,

“Naturalmente, hay que partir de las bases del rigor y de la buena voluntad. Si, como en algún momento se insinuó desde la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados en España, las pruebas presentadas por Powell están manipuladas, no hay discusión razonable posible, porque todo se reduce a una cuestión de fe.”

Un párrafo que se da patadas con la lógica, empezando porque las “bases” son contradictorias. El rigor exige no tener buena voluntad sino ser escéptico y admitir que las pruebas pueden estar manipuladas (como luego se demostró). La diferencia con el caso colombiano es que ahora ni se menciona la posibilidad de manipulación.

El ABC no rechazó la guerra, aunque pidió que se aprobara por la ONU, como si eso supusiera alguna diferencia para las víctimas. Este diario asumía que Irak representaba una “gravísima amenaza para la seguridad de todos” y describía la intervención de Powell en los siguientes términos:

“una sesión informativa de Powell que resultó aleccionadora y algo más que indiciaria del potencial letal de Sadam”

Así que lo que hizo Powell entonces fue “informar”, como se supone que hace también el ABC.

Espías colombianos y fosas comunes en Colombia, temas que no interesan

Para valorar el diferente rasero con que se miden las acusaciones colombianas o venezolanas, veamos el caso de los supuestos espías colombianos que han entrado en Venezuela. En el último año hubo al menos dos ocasiones en que las autoridades venezolanas detuvieron a individuos colombianos con acusaciones de espionaje y propósitos subversivos. (3) Fueron acusaciones graves que crearon cierta tensión diplomática y por supuesto con los rituales desmentidos por parte de Colombia. ¿Qué cobertura se dio de esos hechos? Nada, silencio absoluto.

¿Qué habría ocurrido si hubiera sucedido al revés? Imaginemos que el gobierno colombiano detiene a unos venezolanos con la acusación de espionaje e intento de sabotaje del sistema eléctrico. Eso en plena crisis eléctrica, cuando se estaba racionando el uso de la energía y el agua a causa de una grave sequía. ¿Es concebible que la prensa no hubiera dicho absolutamente nada?

Otro hecho mucho más grave y reciente ha sido el descubrimiento de una enorme fosa común en Colombia con más de 2 mil cadáveres. (4) En los mismos días en que el gobierno colombiano acusaba a Venezuela de albergar guerrilleros de las FARC, una misión de la Unión Europea y Estados Unidos ha certificado la existencia de esta fosa, atribuyendo los muertos al ejército colombiano y los paramilitares. ¿Qué han dicho los tres periódicos que analizamos? Nada, ni una palabra. ¿Podemos concebir que de encontrarse una fosa en Venezuela, con miles de muertos atribuidos al ejército venezolano, y certificada por la UE y Estados Unidos, habría tal silencio mediático?

Conclusiones

El sesgo mediático entre Colombia y Venezuela opera a dos niveles. Primero está la selección de los hechos noticiables, los que se considera que deben publicarse. Hemos visto un caso muy grave, el de la fosa común, que coincide temporalmente con las acusaciones de Colombia hacia Venezuela, y otros, los de los presuntos espías colombianos, en que las acusaciones son las inversas. Pues se habla extensamente de los hechos que pueden perjudicar al gobierno de Chávez y se calla totalmente con los que perjudican al de Uribe.

El segundo nivel es el del discurso. Lo que procede de fuentes oficiales colombianas (o estadounidenses) tiene credibilidad, hasta el punto de convertirse en “pruebas”. En cambio, las negaciones del gobierno venezolano no tienen ningún valor, proponiéndose incluso la inversión de la carga de la prueba, esto es, que Venezuela tiene que demostrar que las FARC no están en su territorio (como Saddam Hussein tenía que demostrar que no tenía armas de destrucción masiva)

Por último, existe una práctica de antiética periodística. En vez de proporcionar al lector abundantes datos y pocas opiniones, con el fin de que éste pueda formarse una opinión propia, hay una ausencia casi total de datos y una saturación de opiniones en la misma línea. Esto se llama propaganda.




Notas:

http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=464578

http://www.aporrea.org/venezuelaexterior/n161883.html

http://www.aporrea.org/tiburon/n144557.html

http://www.aporrea.org/energia/n154577.html

http://www.jornada.unam.mx/2010/07/24/index.php?section=mundo&article=021n2mun

Fuente original: http://www.kaosenlared.net/noticia/entre-venezuela-colombia-prensa-espanola-tiene-claro

jueves, 22 de julio de 2010

El Cabildo Abierto será Permanente

Hoy, concluido el último día de actividades, la Marcha Patriótica y Cabildo Abierto por la Independencia al final reunió a más de 200 mil personas que marcharon hasta la Plaza de Bolívar con la Proclama por la Nueva Independencia del Cabildo Abierto Nacional. La masiva asistencia llamó la atención de la comunidad internacional que estuvo atenta del proceso organizativo que superó la estigmatización y falsos señalamientos del estado colombiano.

Fueron tres días donde sectores de todas las regiones del país permanecieron en la capital colombiana para debatir sobre los distintos problemas que aquejan a Colombia y vulneran su soberanía, tal como fue expresado en la Plaza de Bolívar: “El llamado es a organizarnos en Cabildo Abierto hasta lograr un nuevo poder que elimine por completo la corrupción política, el clientelismo, la entrega de los recursos naturales, recupere la soberanía y logre la paz, comprometiéndose a ser verdadero representante del anhelo de todas y todos los colombianos”.

Al final los 30 mil cabildantes establecieron una agenda de trabajo a desarrollarse a través de un Cabildo Abierto Nacional y Permanente para conformar el Consejo Patriótico Nacional.

Proclama por la Nueva Independencia
Marcha Patriótica-Cabildo Abierto Nacional
20 de julio de 2010

Hace 200 años, miles de patriotas se alzaron contra el yugo colonial en busca de independencia y soberanía. Las amplias masas de la patria se rebelaron contra el imperio, tomaron las armas y expulsaron a los invasores, al tiempo que luchaban por conquistar mejores condiciones de existencia. La independencia para el pueblo no era un grito o una formalidad sino que estaba vinculada a sus necesidades más sentidas. Independencia era libertad, tierra, pan, igualdad y dignidad.

Las masas de nuestro pueblo, que ganaron la independencia en el campo de batalla y en la conciencia de sus contemporáneos, fueron traicionadas por las oligarquías, truncando el sueño de patria del Libertador, dejando inconclusa una gesta que hoy la historia nos llama a proseguir. Los agravios y vejámenes de la Colonia española sólo fueron modificados en su forma y nuevos dueños ocuparon el lugar de los chapetones. 200 años de vida republicana han sido convertido por las élites colombianas en 200 años más de dependencia y subyugación.

Agravios y dependencia. Con el despojo de la tierra nos han arrebatado la vida y la tranquilidad. Con la usurpación del poder, vino la usurpación de la tierra; en menos de 30 años la población campesina se redujo del 61% al 27%, producto de la contrarreforma agraria más reaccionaria del continente, hecha a sangre y fuego. La guerra de los terratenientes ha llevado al 82,6 % de la población del campo a estar por debajo de la línea de pobreza y ha generado más de 4'600.000 personas desplazadas por la guerra, en el deshonroso segundo lugar a nivel mundial.

Según el censo del 2005, hecho con el mismo aparataje estatal, se estableció que el país cuenta con 42'888.592 habitantes, de los cuales 30 millones están en condiciones de pobreza, y de éstos, 12 millones de personas están en la miseria. Tras esta cifra, que de por sí es denigrante, se oculta nuestra postración al gran capital transnacional y su interés sobre nuestra patria: explotación de los recursos naturales, latifundio, agrocombustibles, la usura de los bancos y los megaproyectos multinacionales ligados todos al financiamiento y estructuración de la violencia paramilitar.

Agravios y dependencia. En nuestra amada Colombia, los expertos han calculado un déficit de más de 2'500.000 viviendas y cerca de 2'800.000 no tienen instalado el paquete de los servicios domiciliarios básicos; cinco mil niños mueren cada año por desnutrición y 2.600 niños mueren como consecuencia de la escasez y mala calidad del agua; 12 de cada cien niños en las ciudades están desnutridos, 17 de cada cien en las zonas rurales y 12 millones de personas no cuentan con agua potable a través de servicios de acueducto.

Agravios y dependencia. En nuestro país 2,4 billones de pesos del presupuesto nacional anual, en vez de invertirse en la educación y en la salud se utilizan para servicio y pago de la deuda pública, destinados a atender el cumplimiento de las obligaciones correspondientes al pago de capital, los intereses, las comisiones, los imprevistos y los gastos de contratación originados en operaciones de crédito público; los aportes de los colombianos más pobres se van a pagar la deuda a la banca mundial y los especuladores criollos, una deuda pagada una y mil veces con el sudor y la sangre de nuestro pueblo.

Más y más agravios envueltos en mentiras, como que la protección de varios millones de empleos depende de la rebaja del salario de los trabajadores, miserable argumento con el que justifican los exabruptos de las lesivas reformas laborales, que han reducido las garantías de dignidad para los trabajadores y han fomentado las condiciones indignas en que se desenvuelve el pueblo colombiano en general, mientras aumentan los impuestos que se pagan en los artículos de la canasta básica; la Ley 100 que reglamenta la salud y la llamada emergencia social han arrojado a los trabajadores al cotidiano y trivializado crimen de estado llamado “paseo de la muerte”, que es la calamitosa situación de centenares de pacientes que mueren en las puertas de los hospitales, después de haber hecho un largo recorrido sin que los atendieran.

200 años de agravios y dependencia tristemente coronados con la entrega del suelo patrio para la operación militar norteamericana mediante siete bases, miles de asesores y millones de dólares gastados en la industria bélica gringa. Soberanía hipotecada a la potencia extranjera como expresión nítida de la reconquista por intereses antinacionales de los principales recursos de nuestro país. Las siete bases son sólo el cerrojo del botín de oro del que las multinacionales se han apropiado con la complacencia plena de nuestros gobiernos.

No más agravios. La solución no puede ser la guerra o la profundización del conflicto armado para aplastar la inconformidad popular; en los últimos cinco años se han gastado más de 16 mil millones de dólares en el Plan Colombia y se ha destinado cada año más de 21 billones de pesos para la guerra, sin alcanzar el propósito de derrotar la insurgencia y desarticular la movilización popular.

Por el contrario, el conflicto, sus causas y consecuencias, se han profundizado al punto de llegar a un estado de emergencia humanitaria. Más de dos mil “falsos positivos”, execrables delitos estatales de lesa humanidad, 30 mil desaparecidos entre 2007 y 2009 según datos de Medicina Legal, detenciones arbitrarias por centenares y la aparición consuetudinaria de fosas comunes y hornos crematorios que esconden la nefasta verdad de la “seguridad democrática”.

Para superar estos agravios y otros que vive a diario toda la población colombiana, los convocados y partícipes de esta marcha conmemorativa del bicentenario de la gesta libertadora proponemos una nueva y plena independencia. Hoy como hace 200 años el continente se estremece, y los pueblos de América han desenvainado las espadas de los libertadores y retomado el camino para la consumación total de la independencia. El pueblo colombiano, reunido en su cabildo abierto nacional, retoma el grito de los patriotas del siglo XIX y de los revolucionarios del siglo XX y proclamamos nuestra Nueva Independencia, en cuya gesta venimos trabajando ya desde mucho tiempo atrás los procesos organizativos y movimientos sociales aquí reunidos.

Esta nueva y plena independencia está basada en la recuperación de la soberanía nacional, a través de un nuevo gobierno patriótico que rompa con todas las formas expresas y veladas de dominación extranjera y otorgue al pueblo colombiano su papel protagónico como sustento del poder del Estado. Una nueva y plena independencia sólo es concebible mediante la transformación estructural de las desigualdades sociales que se mantienen inalteradas desde la misma Colonia. Independencia con tierra, trabajo digno y vida digna para todos los colombianos. Proclamamos esta nueva y plena independencia como único camino para la solución política al conflicto social armado que por décadas ha desangrado a nuestras familias.

Como instrumento político necesario para esta nueva lucha independentista convocamos a todo el pueblo colombiano a conformar un Cabildo Abierto Nacional y Permanente, que sea el espacio de encuentro de la diversidad cultural de la nación, de las múltiples realidades regionales y de los anhelos de paz con justicia social de nuestra patria. La mejor vía para la solución a los problemas que aquejan al país es la organización que reúna al pueblo, supere la dispersión e invoque el espíritu libertador continuador de la primera independencia.

Invocamos con la fuerza bicentenaria a reunirnos en Cabildo Abierto Nacional y Permanente hasta alcanzar el disfrute pleno de nuestros derechos y hasta ver superados por completo los oprobiosos agravios desatados con fuerza contra el pueblo colombiano. El llamado es a organizarnos en Cabildo Abierto hasta lograr un nuevo poder que elimine por completo la corrupción política, el clientelismo, la entrega de los recursos naturales, recupere la soberanía y logre la paz, comprometiéndose a ser verdadero representante del anhelo de todas y todos los colombianos.

No esperemos nada del poder establecido. Invocamos a los ciudadanos y ciudadanas a buscar, a través del Cabildo Abierto Nacional y Permanente, el respeto de la soberanía nacional, la redistribución de la riqueza, la verdad, la justicia y la reparación para las víctimas del desplazamiento forzado, las desapariciones, las detenciones arbitrarias y todos los demás crímenes de estado. Llamamos al pueblo colombiano a recuperar su papel en el gobierno de la patria, tomando directamente las riendas del país, buscando resolver los problemas gestados por las élites que han usurpado nuestro gobierno durante más de 200 años.

Llamamos a todas las organizaciones participantes en esta gigantesca Marcha Patriótica y Cabildo Abierto, a los partidos, parlamentarios, dirigentes políticos y sociales, artistas, intelectuales y demás personalidades que confluimos en esta conmemoración, o nos sentidos hermanados con sus propósitos, a conformar el Consejo Patriótico Nacional, que dé vida y forma a nuestro instrumento del Cabildo Abierto Permanente. Convocamos a todos los colombianos que se sientan recogidos en nuestro ideario, a formar los Consejos Patrióticos departamentales, municipales, regionales o la forma que a bien se tenga, para darle continuidad a nuestra lucha por la nueva y plena independencia.

Finalmente invitamos a todo la ciudadanía de nuestro país, a todos los patriotas y demócratas a unirse al Cabildo Abierto Permanente, y a nuestra lucha por la nueva independencia, empezando desde ya a preparar un combativo y beligerante paro civico nacional, que ponga sobre la mesa lo insostenible del antidemocrático régimen actual, y las impostergables reivindicaciones de estudiantes, campesinos, indígenas, trabajadores y colombianos en general.

Por nueva y plena independencia…
¡Viva el Cabildo Abierto Permanente!

http://www.kaosenlared.net/noticia/132802/colombia-cabildo-abierto-sera-permanente

Masiva participación en Cabildo Abierto por la Independencia



por Agencia Prensa Rural
fotos Nandrega

Con la participación de unos 20 mil compatriotas, prosiguió la agenda de la Marcha Patriótica y el Cabildo Abierto por la Independencia, evento de amplios sectores sociales para conmemorar el Bicentenario de los pueblos.

En el campus de la Universidad Nacional de Colombia, el martes 20 de julio se adelantaron diez cabildos temáticos sobre temas cruciales para la nación, en los que se presentaron ponencias de los diferentes sectores sociales y organizaciones.

Los temas trabajados fueron: Soberanía nacional; Derechos económicos y sociales; Trabajo; Problemática agraria; Problemática urbana; Cultura y medios de comunicación; Comunidades étnicas; Conflicto social y armado; Desplazamiento forzado; y Organización popular.



En horas de la tarde, la plaza Che Guevara acogió a los marchantes para celebrar el gran cabildo abierto por la independencia, en el que se presentaron las conclusiones de los cabildos temáticos.

La jornada culminó con la lectura de la Proclama por la Nueva Independencia, a la que le siguieron intervenciones musicales y actos culturales presentados por las diferentes delegaciones, venidas de todos los rincones de la patria.



http://www.albatv.org/Masiva-participacion-en-Cabildo.html

domingo, 20 de junio de 2010

MOCKUS MÁS ALLÁ DE LOS MITOS: MÁS GUERRA Y PRIVATIZACIONES

Milton Caballero
Radio Café Stereo


Es tal la magnitud de la crisis que vive Colombia que muchos se han sumado a la campaña verde cerrando los ojos porque creen que se debe hacer valer el voto útil, elegir al menos malo o al que consideran que, por lo menos, es ético.

La honestidad es una norma de conducta fundamental. En este punto hay acuerdo general. Pero ella no basta. Todos los candidatos deben demostrar su probidad. Es el punto de partida de cualquier campaña electoral decente.

La corrupción ha crecido tanto en el Gobierno de Álvaro Uribe que la rectitud parece ser ahora la única tabla de medición de los aspirantes a la Presidencia. Sin embargo, además de ella deberían tenerse en cuenta otras aptitudes determinantes.

Entre otras cosas, porque en nombre de la transparencia también se puede actuar en contravía de los intereses colectivos. Por ejemplo, entregar bienes públicos en detrimento del erario bajo la controvertida figura de la “capitalización”, como hizo Antanas Mockus con una parte de la Empresa de Energía de Bogotá, no es consecuente.

Y precipitarse detrás de una opción sin importar lo que su líder plantea de fondo, más allá de la forma, es una decisión que puede resultar costosa. No se trata de que el candidato o su partido se identifiquen en todos los puntos con el pensamiento de cada elector. Pero sí en los asuntos medulares, irrenunciables.

Los seguidores de Mockus proceden de dos ámbitos: 1.-) uribistas que saben que el ex alcalde de Bogotá no representa ningún riesgo para la continuidad de la “seguridad democrática”, y, 2.) no uribistas, que lo ven como la única opción viable frente al poderío del Gobierno.

Los primeros perciben a Mockus como una alternativa ante el cansancio que les causa un mandato corrupto al que, sin embargo, han acompañado durante ocho años perdonándole todo: la parapolítica, la yidispolítica, los “falsos positivos”, las chuzadas del DAS, el Agro Ingreso Seguro, los privilegios para los hijos del Presidente y tantos escándalos más.

A este primer grupo Mockus le brinda confianza, pues es conocido que el candidato verde dará continuidad a la estrategia de confrontación prolongada que desarrolla Uribe y, además, es sabido que Mockus, por su carácter neoliberal, seguirá la senda de las privatizaciones y el fortalecimiento de la “confianza inversionista”.

Lo anterior explica la enorme simpatía que en periodistas del establecimiento, uribistas de primera línea, ha despertado Mockus y el inusitado impulso que varios de los grandes medios de comunicación están dándole a su campaña, apoyo que incide de forma determinante en su crecimiento en las encuestas.

Los del segundo grupo, los no uribistas, sienten a Mockus como “la única forma de frenar a Santos y sus falsos positivos”, y desestiman a quienes proponen debates más allá de las formas, como si no quisieran que les aguijonearan la burbuja en la que parecen estar.

Figuran en este sector algunos que en la consulta interna del Polo rechazaron la candidatura de Carlos Gaviria y ahora no dudan en abandonar el barco al ver al escogido, Gustavo Petro, sin opciones.

Los interrogantes
Así, es importante auscultar los planeamientos de Mockus en relación con algunos de los asuntos medulares de la realidad colombiana, pues está rodeado de muchos mitos que pintan al candidato como un paradigma de cambio social que parece no ser real.

Algunos de los interrogantes que sobre él surgen son:
* ¿Gastará, como Uribe en 2009, $19,2 billones anuales del Presupuesto Nacional en la “seguridad democrática” que ha prometido continuar?
* ¿Privatizará el 15% de Ecopetrol, la principal empresa del Estado, como propuso Sergio Fajardo?
* ¿Vender las entidades públicas más productivas es una herramienta válida para financiar la educación y otros ámbitos sociales?
* ¿Continúa siendo partidario del cobro escalonado de matrículas, como cuando fue rector de la Universidad Nacional?
* ¿Sigue creyendo que los decretos de Uribe sobre salud “son legítimos” y que la crisis del sector se resuelve con más impuestos?
* ¿Los gravámenes a todos los estratos son la vía para afrontar los problemas del país?
* ¿Dónde están las grandes estrategias de defensa del medio ambiente que se supone son el fuerte de un partido Verde?
* ¿Su respaldo a la reforma laboral de 2003, que atenta contra derechos de los trabajadores, sigue en pie?
* ¿Por qué se fue a la sombra de Opción Centro, el grupo amigo del procesado senador Gil, y no optó por construir partido propio?
* ¿Cree en realidad que “las balas también son un recurso pedagógicas” como dijo hace poco?
* ¿Por qué se atemoriza ante los regaños de Uribe y ruega que lo siga considerando “un firme timonel de la seguridad”?
* ¿A eso se debe su rotundo no al acuerdo humanitario?
1.- Mockus y la guerra: “un timonel firme”
En relación con el conflicto existente en Colombia desde hace 62 años Mockus no se diferencia en lo fundamental de la estrategia de Uribe. Como casi todos los candidatos presidenciales, con sus matices, respalda la estrategia de la “seguridad democrática” y brinda confianza al establecimiento.

Leamos la valoración que de su posición sobre este asunto hizo el presidente Uribe el 20 de junio de 2003, cuando lo condecoraba con la Estrella de la Policía: “…he encontrado en el alcalde Mockus un timonel firme, sin vacilaciones y sin titubeos”. [1]

Uribe caracterizó muy bien a Mockus en cuanto a su pensamiento, así por estos días, cuando desarrolla una campaña sectaria y con abierta participación en política en favor de su preferido, Juan Manuel Santos, el Presidente trate de introducir algunas dudas, más de forma que de fondo sobre el aspirante del Partido Verde.

“El alcalde Mockus ha apoyado a la Fuerza Pública en Bogotá con toda determinación, sin reservas y ha sido una formidable combinación de pedagogía de la convivencia y de ejercicio firme de la autoridad”, dijo Uribe hace apenas diez meses en el mismo acto.

A las críticas que recientemente Uribe le ha formulado, Mockus ha respondido mostrándose extrañado, afirmando de manera sumisa: “Usted es mi presidente, usted es mi presidente” y cambiando el nombre a la “seguridad democrática” de Uribe por el de “legalidad democrática”. ¿Otra cuestión de forma, nada más?

En entrevista con el noticiero CM&, al responder a críticas de Andrés Felipe Arias, Mockus saltó un argumento absurdo, pero sintomático sobre el conflicto colombiano: “¡Las balas también son una herramienta pedagógica!”. [2]

Y en el documento por medio del cual pactó su alianza con Sergio Fajardo, al identificar la violencia como uno de los problemas del país, no incluye ni una palabra de condena a los crímenes de Estado cometidos durante el actual Gobierno. [3]

Todo indica que a los uribistas que acompañan ahora masivamente a Mockus lo expuesto en este punto les es indiferente, y es muy probable también que los no uribistas se hagan los de la vista gorda y no les importe su rechazo al acuerdo humanitario. Es cuestión de táctica, dirán, y agregarán que “los esencialismos son anacrónicos”.

En términos claros y concretos, sin titubeos ni recursos anecdóticos, la pregunta que muchos esperan que Mockus resuelva es qué hará para sacar el país de la guerra, si repetirá el gasto que Uribe hizo de $19,2 billones del Presupuesto Nacional en 2009 para la confrontación. ¿Seguirá esta senda si es elegido?
2.- Mockus y la política: buscando partido
La actitud del aspirante ante la política ha sido idealizada y se le presenta como el adversario de la politiquería tradicional. Para empezar, hay que recordar que en 1998 fue candidato a la Vicepresidencia de Noemí Sanín, la hoy aspirante del Partido Conservador.

Mockus aún añora esa alianza. “Tengo mi ladito muy conservador”, dijo en la entrevista con CM& que hemos citado antes, tras reconocer “lo bueno del Partido Conservador”.

En 2006, este matemático de origen lituano fue candidato presidencial de la Alianza Social Indígena, ASI, y, sin embargo, no escogió su fórmula vicepresidencial entre las etnias originarias colombianas, como era de esperarse.

La seleccionada en aquella ocasión fue María Isabel Patiño, dirigente de Asocolflores, un gremio de grandes exportadores a quienes les cuestionan el trato que dan a los trabajadores vinculados a esa agroindustria.

Su votación en 2006 fue exigua: 146.583 votos, es decir, el 1,23% del total, mientras Carlos Gaviria, el candidato presidencial de la izquierda, logró 2.613.157 votos, el 22% del total, un porcentaje similar al que Mockus alcanza hoy en las encuestas y por el cual es presentado como un fenómeno político.

De acuerdo con la última encuesta, la de la firma Ipsos-Napoleón Franco para RCN y Semana, Mockus tiene el 20% del favoritismo, frente al 30 de Juan Manuel Santos, el candidato directo del establecimiento, y el 12% de Noemí Sanín.

Hace cuatro años Carlos Gaviria, con un perfil decididamente de izquierda, despertaba también un gran entusiasmo, el cual se reflejaría en su altísima votación, por encima de la de Horacio Serpa, el aspirante liberal.

Además, es bueno recordar el contexto de la participación de Gaviria: se trataba de confrontar directamente a Uribe, que buscaba su reelección con todo el poder de su maquinaria.

No es tan cierto entonces que la favorabilidad de un candidato visto como alternativo no tenga precedentes, como afirman los medios masivos de comunicación. Y para ir un poco más atrás en la historia contemporánea, Galán, Jaramillo Ossa, Pardo Leal también despertaron expectativas inusitadas en sus momentos.

Mockus ha hecho su recorrido por no pocos escenarios políticos, pues participó en el movimiento Sí Colombia de Noemí Sanín, fundó Visionarios con Antanas, se arrimó a la ASI y recaló en el Partido Opción Centro

Con Enrique Peñalosa (apoyado por Uribe en las elecciones para la Alcaldía de Bogotá de 2007), y Luis Eduardo Garzón derivó en una agrupación que ya poseía representación en la Cámara y que lo exoneraba de la ardua tarea de recolectar firmas para inscribirse.

Pero Opción Centro tiene sus antecedentes: se trata de un partido en el que algunos de sus líderes tuvieron nexos con Convergencia Ciudadana, colectividad extinguida hoy por efectos de la parapolítica.

Veamos cómo presentó el portal La Silla Vacía, en septiembre de 2009, los contactos de los ‘Tres Tenores’ con los orientadores del partido centrista.

“Peñalosa, Mockus y Garzón no estaban dispuestos a ‘adherirse’ a este partido, y su objetivo era entrar en condiciones de igualdad (a mandar). También querían aclarar exactamente el alcance de la relación de los directivos del Partido Verde Opción Centro con Convergencia Ciudadana”. [4]

Según el mismo portal, el partido tiene origen en los ex militantes del M-19 Héctor Elías Pineda y Carlos Ramón González, lo mismo que en Daniel García, hijo de Néstor García, también del M-19.
“La estrecha relación de González y otros miembros con el ex senador de Santander Luis Alberto Gil, hoy en la cárcel por parapolítica, y el apoyo del partido a listas de Gil en Santander crearon una sombra sobre el partido”, dice La Silla Vacía en su reseña.

De esas sombras nadie se volvió a acordar, y menos ahora, cuando el pequeño partido de centro en el que Mockus y sus amigos se acomodaron hace seis meses se perfila hoy como la segunda fuerza electoral del país. ¿Desaparecieron las sombras al calor de la ola verde?
3.- Mockus y la socioeconomía: ¿más privatizaciones?
Las mayores expectativas, especialmente de los jóvenes, están en el ámbito de las reformas sociales y económicas. El acuerdo Mockus-Fajardo, que podríamos asumir como programa de la fórmula presidencial, no es nada explícito en esta materia.

Su contenido es un cúmulo de generalidades sin estrategias, que cualquier político firmaría sin importar su procedencia partidista o ideológica. Lo que sí es claro es la posición definidamente neoliberal de Mockus, la cual aplicó en sus alcaldías (1995-97 y 2001-03).

Partidario de gravámenes generalizados, sin distingos de clases, así lo deja ver en su compromiso con Fajardo cuando anuncia que se proponen “asegurar el pago de impuestos justos y adecuados”. [5]

Está por verse cuan “justos y adecuados” serán las nuevas cargas que en un gobierno suyo se implementarían, ya que el ex alcalde no es ajeno a aceptar las exigencias que hacen los organismos de la banca internacional.

Y es conocida también su defensa de las privatizaciones de empresas estatales, con todas las secuelas que en materia de dilapidación del capital social acumulado en ellas tienen decisiones de esa naturaleza.

Por eso, la Unión Sindical Obrera, USO, le dirigió una carta en la que lo interroga sobre la propuesta de su compañero de fórmula, Sergio Fajardo, en el sentido de privatizar el 15% de Ecopetrol supuestamente para financiar planes de educación.

“Esta propuesta, además de ser contraria al interés nacional, demuestra la poca creatividad de su campaña, pues continúa con la política de privatización implementada por el gobierno de Uribe, que se inició con la autorización de la venta del 20% de Ecopetrol”, dice la USO en su carta. [6]

Luego de recordar que las transferencias generadas por Ecopetrol al Presupuesto Nacional en 2009 fueron nada menos que $18,66 billones, la USO le pide a la fórmula Mockus-Fajardo que explique “Lo que representaría para la nación la venta de un 15% adicional de Ecopetrol, puesto que en términos de rentabilidad social las utilidades futuras de ese 15% irían al bolsillo de los nuevos dueños y no para el beneficio del pueblo colombiano”. [7]

Mockus parece no desesperarse por las desigualdades sociales. Haciendo uso de una de las numerosas anécdotas con las que suele responder, hace poco recordó que no le importaría pagar sueldos millonarios a altos ejecutivos con tal de que éstos ayuden a generar empleos. [8]

El candidato verde desarrolla su campaña, en todo caso, mostrándose como el defensor de la legalidad, discurso desde el cual se pueden validar toda clase de acciones, hasta los atropellos cometidos por las leyes que aprueba la mayoría vocera de la clase dominante, como la nefasta reforma laboral de 2003 (Ley 789), que Mockus no cuestiona ni se propone modificar.

Tampoco incomodaron a Mockus los decretos de emergencia social expedidos por Uribe, que la Corte Constitucional declaró inexequibles (contrarios a la Carta Política) en la noche del viernes 16 de abril. Los consideró necesarios.

“Tocaba declarar la emergencia y tocaba buscar recursos frescos, tocaba ahorrar recursos… En su conjunto la acción es legítima, es necesaria”, respondió en una entrevista realizada por La W Radio. [9]

Luego de conocida la caída de esas normas, Mockus se solidarizó con el Gobierno y dijo que lo apoyaba en su propósito de llevar los decretos de emergencia tan nocivos para la salud de los colombianos al Congreso con el fin de que su bancada los apruebe prontamente. ¿Será esto corresponder al clamor nacional?

De su opción por los impuestos a toda costa no queda duda. En la entrevista referida lo patentó: “Hay que ir pensando de dónde va a salir esa plata [la de la salud] y esa plata sale necesariamente, en última instancia, de impuestos”. [10]

La posición frente a las desigualdades y las iniquidades es la línea que marca la diferencia entre la derecha, que las ve naturales e inevitables, y la izquierda, que las considera creadas por las clases dominantes y extinguibles por la acción de los movimientos sociales.

A Mockus no parecen desvelarlo esas desigualdades, no las cuestiona en sus raíces, para él simplemente existen y hay que hacer algo para contrarrestarlas.

Y para concluir, qué responde el candidato ante denuncias como la formulada por el investigador social Aurelio Suárez Montoya, para quien “generaciones de estudiantes de la Universidad Nacional pagan altas matrículas o soportan exclusión desde cuando Mockus ingenió el cobro escalonado”. [11]

Sería muy importante que Mockus resolviera interrogantes como los formulados en este artículo, y muchos otros, como la ausencia de propuestas ecológicas en una colectividad que se denomina, precisamente, Partido Verde.

No vaya a ser que el verde se quede solo en una presentación simbólica que atrae a muchas personas aferradas a una esperanza, pero que, sin embargo, no formulan preguntas porque quieren creer en alguien, aunque para ello sólo se atengan a sus sentimientos y no a sus razonamientos.

Notas
[1] Ver el discurso de Álvaro Uribe en: http://www.presidencia.gov.co/prensa_new/discursos/discursos2003/junio/ascenso.htm
[2] Así lo expuso en la entrevista con Yamit Amad, director del noticiero de televisión CM&, el 14 de abril de 2010.
[3] La Unión Hace la Fuerza, pacto de unión entre el Partido Verde y el movimiento Compromiso Ciudadano.
[4] Ver el artículo Los ‘Tres Mosqueteros’ al fin Encontraron Opción en el Centro, en:http://www.lasillavacia.com/historia/4214.
[5] La Unión Hace la Fuerza…
[6] Carta Pública de la Unión Sindical Obrera, USO, del 9 de abril de 2010, firmada por Germán Osman Mantilla e Isnardo Lozano Gómez, presidente y secretario general, respectivamente.
[7] Ibídem.
[8] Entrevista con Yamit Amad…
[9] Entrevista en La W Radio realizada el 11 de febrero de 2010.
[10] Entrevista en La W…
[11] Ver el artículo La Negra Historia de los ‘Verdes’, versión virtual, Bogotá, 6 de abril de 2010.


http://www.ajpl.nu/radio/index.php?option=com_content&view=article&id=756:mockus-mas-alla-de-los-mitos&catid=81:europe&Itemid=458