viernes, 20 de agosto de 2010

LA MACROECONOMÍA EN LA LUNA DE MIEL

Rudolf Hommes


Estamos en plena luna de miel, pero ya el "equipo de ensueño" principia a mostrar el cobre. El Ministro de Agricultura, por ejemplo, ha defraudado a quienes esperaban un cambio drástico de la política agropecuaria porque su primera medida ha sido conservar el notorio programa de Agro Ingreso Seguro, con el argumento de que se va a excluir a los grandes propietarios. En el programa original se le daba preferencia al pequeño productor, pero los grandes burlaron la norma y se fraccionaron para convertirse en beneficiarios. Para ese fraccionamiento tuvieron que utilizar a toda la parentela, hasta a las novias de los hijos, y fue así como resultó como beneficiaria una reina de belleza, que fue lo que detonó el escándalo. La reina devolvió la plata, mostrando que su carácter le hace juego a su belleza, pero hasta ahí llegaron los correctivos, porque el gobierno anterior resolvió echarle tierra al asunto culpando de todo a una organización internacional que actuaba bajo instrucciones suyas.

Se esperaba que este gobierno cambiara de rumbo, porque es mucho más productivo y más equitativo destinar el dinero de los subsidios a la provisión de infraestructura, la capacitación de los productores o la asistencia técnica y comercial a pequeños productores, por ejemplo. Si la política agropecuaria va a seguir en lo mismo, podemos despedirnos de la locomotora agropecuaria y decirle adiós al abaratamiento relativo de los alimentos, que era la fórmula secreta de Minhacienda contra la enfermedad holandesa que se nos viene encima.

Anuncian que el Banco de la República se va a ocupar de ese problema en la reunión de hoy y se augura que va a recurrir a las mismas medidas que en el pasado han sido ineficaces para contener la tendencia. El Banco y el Gobierno no están preparados aún para enfrentar exitosamente el problema porque no es clara cuál va a ser la mezcla de políticas que asegure la estabilidad de precios y la contención de la apreciación del peso, Quizás antes de tomar medidas apresuradas para satisfacer a los gremios de exportadores o llenar los bolsillos de especuladores, el Banco y el Gobierno deberían preparar un programa macroeconómico coordinado y confiable. En ausencia de este, la presión a favor del peso puede ser incontenible porque los últimos anuncios apuntan en la dirección de gastos mucho mayores, sin financiación.

El Gobierno se ha comprometido con metas de inversión y con objetivos sociales que son deseables, pero costosos. Ha decidido no tocar las sobretasas a los salarios y acoger la recomendación de hacerlas deducibles de los otros impuestos, lo cual es favorable al empleo pero golpea al fisco. En lugar de anunciar o de presentar un proyecto de ley para eliminar los generosos estímulos a la inversión ha ido a concertarlo con los gremios económicos que han aceptado apoyarla, pero con gradualidad. Esta gradualidad es innecesaria y una manera de decir "sí, pero no". La reforma del régimen de regalías, tan anunciada, no ha hecho su debut, y el Gobierno sigue comprometido a no subir los impuestos (las tarifas). No va a tener otro recurso entonces que acudir al crédito externo, como ha anunciado, y fomentar la revaluación, renunciando a utilizar la política fiscal para combatirla.

La otra medida que reduciría la presión a favor del peso sería una rebaja de aranceles de bienes de consumo, tanto de origen agrícola como industrial, pero nadie en el Gobierno está hablando de esto, a pesar de que neutralizaría el efecto de los mayores ingresos de divisas y de que una "moderada reducción de los excesivos aranceles agropecuarios podría sacar de la pobreza a cientos de miles de personas en cuestión de meses" (A. Montenegro, 'Contra el dólar de $ 1.500', El Espectador, 7 de agosto de 2010), y de que la reducción de la protección podría fomentar las exportaciones de otros bienes y el empleo en sectores en los que la producción está limitada por el tamaño del mercado doméstico.


http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/rudolfhommes/la-macroeconomia-en-la-luna-de-miel_7871722-1

EL TERRORISMO TIENE LÓGICA

Alberto Maldonado S.
Rebelión


El sábado 7 de agosto/2010, en la Plaza Bolívar (centro histórico de Bogotá) se posesionó como nuevo Presidente de Colombia, el señor Juan Manuel Santos. A ese acto concurrió –contra todo pronóstico- el Presidente de Ecuador, Rafael Correa Delgado quien rompió relaciones diplomáticas con Álvaro Uribe, a consecuencia del atroz ataque contra el campamento de Angostura (marzo 1/2008) un ataque causó 25 muertes, tres heridas y del cual su Ministro de la Defensa (Juan Manuel Santos) dijo, ya de candidato presidencial, para él “había sido un orgullo ordenar el ataque contra la base clandestina de las FARC, en territorio ecuatoriano”; y agregó, en otras declaraciones, que “volvería a hacerlo si fuera necesario”
A este acto de posesión concurrió también el Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela (Nicolás Maduro) en representación del Presidente Bolivariano Hugo Chávez, quien, ni cuatro semanas atrás, rompió relaciones con Uribe a raíz de que este denunciara que “1.500 terroristas de las FARC y el ELN” se encontraban a sus anchas en territorio venezolano; y, desde ahí, planificaban ataques contra la “seguridad democrática” de Colombia.


Para sorpresa de todos, especialmente del “padrino” Uribe, no solo que el nuevo Presidente, en su discurso de apertura, dijo y repitió que quería tener buenas relaciones con sus vecinos (Ecuador y Venezuela) sino que concertó, vía UNASUR (Néstor Kirchner) una entrevista con Hugo Chávez, para el martes siguiente (agosto 10/2010) Encuentro, que desde luego, se realizó cumplidamente ese día en San Pedro Alejandrino, la localidad donde se encuentran los restos mortales de Simón Bolívar.

Hace falta recordar que en esta cita extra pero cumbre entre los dos mandatarios, en menos de cuatro horas de conversaciones, firmaron un acuerdo de entendimiento y decidieron reanudar relaciones plenas de inmediato, para lo cual nombrarían sus nuevos embajadores.


Pero, cuando amanecía el jueves 12, como a las 5:30, estalló un coche bomba con más de 60 kilos, justo frente al edificio del imperio Caracol (radio y televisión) una red mediática que se había caracterizado por su incondicionalidad ante el gobierno de Álvaro Uribe, en cuya defensa y preservación, desató, durante dos períodos (8 años) lo que hoy se conoce como guerra mediática. Del atentado, salieron con heridas leves unas treinta personas; pero, se registraron daños considerables en los edificios del sector.

No se tardaron sino tres o cuatro horas, hasta que los políticos uribistas y los sabuesos policiales que actuaron en el caso, comenzaron a propalar a los cuatro vientos que las sospechas de la autoría de semejante atentado “se dirigía hacia las FARC” Ágiles como son, los libretistas de crónica roja de la inteligencia colombiana, más los analistas políticos y militares, encontraron rápidamente que “no podían ser otros que los bandidos de las FACR” los autores del atentado terrorista, que para eso son TERRORISTAS.


Contrariamente a lo que se esperaba, el nuevo Presidente, mas bien, se manifestó muy prudente; y, en lugar de adelantar juicios de opinión y culpables a los ya conocidos “terroristas”, dijo que el atentado será investigado y hasta ofreció una recompensa equivalente a unos 250.000 dólares USA a quienes den información cierta y evidente sobre la identidad de los autores materiales e intelectuales del hecho.

Y aquí vienen “mis lucubraciones” contrarias a la tendencia que han manifestado en estos días los medios sipianos (de la SIP-CIA) del continente. Para ellos, los autores del atentado “no pueden ser otros” que los terroristas de las FARC; y se respaldan en informaciones, aseveraciones, análisis y denuncias que han hecho, a través de los medios masivos del sistema, sus “siempre bien informados” periodistas. Hay que advertir que, en los últimos años, Uribe y sus sabuesos encontraron un gran culpable de todo asesinato, secuestro, bombazo o tráfico de estupefacientes: los terroristas de las FARC. Prácticamente la delincuencia común y especializada, en Colombia (que siempre ha sido audaz y creativa) desapareció de los expedientes policiales y de la crónica roja para dar paso a la gran culpable: “las FARC” Y uno de los problemas de la extrema derecha política y militar es que ellos mismos terminan creyéndose las mentiras que lanzan.


Es oportuna, en consecuencia, la pregunta: ¿a quién o a quiénes beneficia el bombazo del jueves 10? Para alguien que tenga dos dedos de frente, un poco de dignidad y otro tanto de sentido común, ese bombazo no beneficia a las FARC. Al contrario, el ambiente de distensión promovido por Santos y su equipo de gobierno, más una declaración del Secretariado de la guerrilla, pidiendo una conversación con el nuevo Presidente y la respuesta de este, en el sentido de que no cierra ninguna puerta ni ventana a conversaciones de paz; pues sería de necios y de imbéciles (y los guerrilleros no lo son) pretender cortar ese camino con un bombazo insensato.

Entonces, ¿quiénes están tras este bombazo? Sin ser ni adivinos ni expertos en temas de investigación, ese bombazo es, claramente, una advertencia de la extrema derecha uribista; de esa extrema derecha que ha gobernado a sus anchas, 8 años; que prometió y no pudo “liquidar militarmente” a los terroristas; en dos años; y que promovió, en cambio, un militarismo más que perverso, atroz, con aquello de los “falsos positivos”, las fosas comunes del Meta con más de dos mil restos humanos y el crecimiento del enorme negocio del narcotráfico.


Hay algo más. En el mundo del fascismo, sus actuaciones están fríamente calculadas. Su estrategia se orienta a desatar situaciones de terror en la población y a encontrar “rápidamente” culpables que, ¡oh coincidencia! siempre son sus enemigos o sus adversarios. En el caso de Colombia, “los terroristas de las FARC” La historia mundial está plagada de casos semejantes que sería largo enumerarlos. Para muestra, solo un par de botones:

Los y las ecuatorianas –que ya hemos pasado nuestros primeros 50 – 60 años- recordamos que, en 1963, comenzaron a estallar bombas terroristas en el entorno de la casa del cardenal primado de la iglesia católica, de algunos templos emblemáticos

como la catedral. Los servicios de “inteligencia militar y policial”, los políticos falangistas, diarios sipianos, sin más, comenzaron a “sospechar y acusar” a los comunistas de esos tiempos como los autores de esos atentados contra la Santa Madre Iglesia Católica, contra Dios. Y, desde luego, semejantes sospechas en un país de tradición cristiana, como Ecuador, rápidamente deterioraron el Gobierno “izquierdista” de Carlos Julio Arosemena, a quien, la CIA y los militares golpistas de esos años querían derrocar por haber viajado a la URSS sin el consentimiento de ellos; y por haberse negado a romper relaciones con Cuba. A la final, Carlos Julio fue derrocado por los jefes militares, acusado de “borracho, haberse meado en una comida que daba a un contralmirante gringo” (lo cual resultó ser una mentira descomunal) Fue reemplazado por una Junta Militar de Gobierno que la presidió el contralmirante Ramón Castro Jijón, un “bohemio” más escandaloso que el propio Carlos Julio.


Otro caso, esta vez en Bogotá, Colombia. El 19 de octubre/2006 un uniformado entró sin problemas en un complejo militar del norte de la capital, estacionó su camioneta Ford Explorer cerca de la Universidad Militar y desapareció. Minutos después estalló un artefacto sin causar víctimas mortales y si daños materiales en el entorno. Dos horas después, se presentó el Presidente Uribe, “con santa indignación” condenó el atentado y las atribuyó sin más a los “terroristas de las FARC” Ese mismo momento, el para presidente colombiano “renunció” a ningún acuerdo humanitario al que había tenido que comprometerse, presionado por gobiernos amigos y por políticos progresistas de su país. Total, con el pasar de los días, se comprobó que si las FARC hubiesen sido las autoras del bombazo, habrían tenido muchas dificultades para llegar al corazón del bunker militar y habrían hecho explotar el vehículo, pero para causar daños mayores.

Podríamos seguir citando casos como el del famoso Golfo de Tonkin, que le sirvió a EE.UU. le declare la guerra contra Vietnam del Norte ya que estaba metido hasta los huesos en Vietnam del Sur. O el famosísimo caso del 11 de septiembre/2001 (11-S) que derribó tres torres del Centro Mundial de Comercio, en la mismísima New York. Hasta ahora los servicios de inteligencia norteamericanos no han aclarado preocupaciones de Ralph Shoeman, que públicamente declaró que ese acto de terrorismo había sido “un trabajo interno” Y el desafío que lanzaron 50 físicos norteamericanos quienes, públicamente, pidieron que el Gobierno BUSH explique, como fue posible que por lo menos las dos torres que fueron impactadas por aviones civiles secuestrados, se desplomaron (se hundieron junto a la tercera torre) cuando debían solamente derrumbarse hacia un costado, las partes que estuvieron encima del sitio de los impactos. Sin embargo, ese acto bestial de terrorismo sirvió de pretexto para que Bush y Cia invadieran Afganistán (hasta ahora la ocupan) en busca del malvado Bin Laden y su grupo terrorista Al Qaeda (que desaparecieron como por encanto).


Por lo tanto, sin ser ni expertos antiterroristas ni politicólos, el flamante Presidente Santos, si persiste en su nueva política de pacificación y acercamiento, ya sabe en qué sector debe investigar.



(*) Alberto Maldonado S. es periodista ecuatoriano.




Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



http://www.rebelion.org/noticia.php?id=111466&titular=el-terrorismo-tiene-una-lógica-

viernes, 13 de agosto de 2010

ELOGIO DE LA DIFICULTAD

Estanislao Zuleta


La pobreza y la impotencia de la imaginación nunca se manifiesta de una manera tan clara como cuando se trata de imaginar la felicidad. Entonces comenzamos a inventar paraísos, islas afortunadas, países de cucaña. Una vida sin riesgos, sin lucha, sin búsqueda de superación y sin muerte. Y, por tanto, también sin carencias y sin deseo: un océano de mermelada sagrada, una eternidad de aburrición. Metas afortunadamente inalcanzables, paraísos afortunadamente inexistentes.

Todas estas fantasías serían inocentes e inocuas, sino fuera porque constituyen el modelo de nuestros anhelos en la vida práctica.

Aquí mismo en los proyectos de la existencia cotidiana, más acá del reino de las mentiras eternas, introducimos también el ideal tonto de la seguridad garantizada; de las reconciliaciones totales; de las soluciones definitivas.

Puede decirse que nuestro problema no consiste solamente ni principalmente en que no seamos capaces de conquistar lo que nos proponemos, sino en aquello que nos proponemos: que nuestra desgracia no está tanto en la frustración de nuestros deseos, como en la forma misma de desear. Deseamos mal.

En lugar de desear una relación humana inquietante, compleja y perdible, que estimule nuestra capacidad de luchar y nos obligue a cambiar, deseamos un idilio sin sombras y sin peligros, un nido de amor, y por lo tanto, en última instancia un retorno al huevo. En vez de desear una sociedad en la que sea realizable y necesario trabajar arduamente para hacer efectivas nuestras posibilidades, deseamos un mundo de satisfacción, una monstruosa sala-cuna de abundancia pasivamente recibida.

En lugar de desear una filosofía llena de incógnitas y preguntas abiertas, queremos poseer una doctrina global, capaz de dar cuenta de todo, revelada por espíritus que nunca han existido o por caudillos que desgraciadamente sí han existido.

Adán y sobre todo Eva, tienen el mérito original de habernos liberado del paraíso, nuestro pecado es que anhelamos regresar a él.

Desconfiemos de las mañanas radiantes en las que se inicia un reino milenario. Son muy conocidos en la historia, desde la Antigüedad hasta hoy, los horrores a los que pueden y suelen entregarse los partidos provistos de una verdad y de una meta absolutas, las iglesias cuyos miembros han sido alcanzados por la gracia –por la desgracia– de alguna revelación. El estudio de la vida social y de la vida personal nos enseña cuán próximos se encuentran una de otro la idealización y el terror. La idealización del fin, de la meta y el terror de los medios que procurarán su conquista. Quienes de esta manera tratan de someter la realidad al ideal, entran inevitablemente en una concepción paranoide de la verdad; en un sistema de pensamiento tal, que los que se atreverían a objetar algo quedan inmediatamente sometidos a la interpretación totalitaria: sus argumentos, no son argumentos, sino solamente síntomas de una naturaleza dañada o bien máscaras de malignos propósitos.

En lugar de discutir un razonamiento se le reduce a un juicio de pertenencia al otro –y el otro es, en este sistema, sinónimo de enemigo–, o se procede a un juicio de intenciones. Y este sistema se desarrolla peligrosamente hasta el punto en que ya no solamente rechaza toda oposición, sino también toda diferencia: el que no está conmigo, está contra mí, y el que no está completamente conmigo, no está conmigo. Así como hay, según Kant, un verdadero abismo de la acción, que consiste en la exigencia de una entrega total a la “causa” absoluta y concibe toda duda y toda crítica como traición o como agresión.

Ahora sabemos, por una amarga experiencia, que este abismo de la acción, con sus guerras santas y sus orgías de fraternidad no es una característica exclusiva de ciertas épocas del pasado o de civilizaciones atrasadas en el desarrollo científico y técnico; que puede funcionar muy bien y desplegar todos sus efectos sin abolir una gran capacidad de inventiva y una eficacia macabra. Sabemos que ningún origen filosóficamente elevado o supuestamente divino, inmuniza a una doctrina contra el riesgo de caer en la interpretación propia de la lógica paranoide que afirma un discurso particular –todos lo son– como la designación misma de la realidad y los otros como ceguera o mentira.

El atractivo terrible que poseen las formaciones colectivas que se embriagan con la promesa de una comunidad humana no problemática, basada en una palabra infalible, consiste en que suprimen la indecisión y la duda, la necesidad de pensar por sí mismo, otorgan a sus miembros una identidad exaltada por la participación, separan un interior bueno –el grupo– y un exterior amenazador. Así como se ahorra sin duda la angustia, se distribuye mágicamente la ambivalencia en un amor por lo propio y un odio por lo extraño y se produce la más grande simplificación de la vida, la más espantosa facilidad. Y cuando digo aquí facilidad, no ignoro ni olvido que precisamente este tipo de formaciones colectivas, se caracterizan por una inaudita capacidad de entrega y sacrificios; que sus miembros aceptan y desean el heroísmo, cuando no aspiran a la palma del martirio. Facilidad, sin embargo, porque lo que el hombre teme por encima de todo no es la muerte y el sufrimiento, en los que tantas veces se refugia, sino la angustia que genera la necesidad de ponerse en cuestión, de combinar el entusiasmo y la crítica, el amor y el respeto.

Un síntoma inequívoco de la dominación de las ideologías proféticas y de los grupos que las generan o que someten a su lógica doctrinas que les fueron extrañas en su origen, es el descrédito en que cae el concepto de respeto.

No se quiere saber nada del respeto, ni de la reciprocidad, ni de la vigencia de normas universales. Estos valores aparecen más bien como males menores propios de un resignado escepticismo, como signos de que se ha abdicado a las más caras esperanzas. Porque el respeto y las normas sólo adquieren vigencia allí donde el amor, el entusiasmo, la entrega total a la gran misión, ya no pueden aspirar a determinar las relaciones humanas. Y como el respeto es siempre el respeto a la diferencia, sólo puede afirmarse allí donde ya no se cree que la diferencia pueda disolverse en una comunidad exaltada, transparente y espontánea, o en una fusión amorosa. No se puede respetar el pensamiento del otro, tomarlo seriamente en consideración, someterlo a sus consecuencias, ejercer sobre él una critica, válida también en principio para el pensamiento propio, cuando se habla desde la verdad misma, cuando creemos que la verdad habla por nuestra boca; porque entonces el pensamiento del otro sólo puede ser error o mala fe; y el hecho mismo de su diferencia con nuestra verdad es prueba contundente de su falsedad, sin que se requiera ninguna otra. Nuestro saber es el mapa de la realidad y toda línea que se separe de él sólo puede ser imaginaria o algo peor: voluntariamente torcida por inconfesables intereses. Desde la concepción apocalíptica de la historia las normas y las leyes de cualquier tipo, son vistas como algo demasiado abstracto y mezquino frente a la gran tarea de realizar el ideal y de encarnar la promesa; y por lo tanto sólo se reclaman y se valoran cuando ya no se cree en la misión incondicionada.

Pero lo que ocurre cuando sobreviene la gran desidealización no es generalmente que se aprenda a valorar positivamente lo que tan alegremente se había desechado, estimado sólo negativamente; lo que se produce entonces, casi siempre, es una verdadera ola de pesimismo, escepticismo y realismo cínico. Se olvida entonces que la crítica a una sociedad injusta, basada en la explotación y en la dominación de clase, era fundamentalmente correcta y que el combate por una organización social racional e igualitaria sigue siendo necesario y urgente. A la desidealización sucede el arribismo individualista que además piensa que ha superado toda moral por el sólo hecho de que ha abandonado toda esperanza de una vida cualitativamente superior.

Lo más difícil, lo más importante. Lo más necesario, lo que a todos modos hay que intentar, es conservar la voluntad de luchar por una sociedad diferente sin caer en la interpretación paranoide de la lucha. Lo difícil, pero también lo esencial es valorar positivamente el respeto y la diferencia, no como un mal menor y un hecho inevitable, sino como lo que enriquece la vida e impulsa la creación y el pensamiento, como aquello sin lo cual una imaginaria comunidad de los justos cantaría el eterno hosanna del aburrimiento satisfecho. Hay que poner un gran signo de interrogación sobre el valor de lo fácil; no solamente sobre sus consecuencias, sino sobre la cosa misma, sobre la predilección por todo aquello que no exige de nosotros ninguna superación, ni nos pone en cuestión, ni nos obliga a desplegar nuestras posibilidades.

Hay que observar con cuánta desgraciada frecuencia nos otorgamos a nosotros mismos, en la vida personal y colectiva, la triste facilidad de ejercer lo que llamaré una no reciprocidad lógica: Es decir, el empleo de un método explicativo completamente diferente cuando se trata de dar cuenta de los problemas, los fracasaos y los errores propios y los del otro cuando es adversario o cuando disputamos con él. En el caso del otro aplicamos el esencialismo: lo que ha hecho, lo que le ha pasado es una manifestación de su ser más profundo; en nuestro caso aplicamos el circunstancialismo, de manera que aún los mismos fenómenos se explican por las circunstancias adversas, por alguna desgraciada coyuntura. Él es así; yo me vi obligado. Él cosechó lo que había sembrado; yo no pude evitar este resultado. El discurso del otro no es más que de su neurosis, de sus intereses egoístas; el mío es una simple constatación de los hechos y una deducción lógica de sus consecuencias. Preferiríamos que nuestra causa se juzgue por los propósitos y la adversaria por los resultados.

Y cuando de este modo nos empeñamos en ejercer esa no reciprocidad lógica que es siempre una doble falsificación, no sólo irrespetamos al otro, sino también a nosotros mismos, puesto que nos negamos a pensar efectivamente el proceso que estamos viviendo.

La difícil tarea de aplicar un mismo método explicativo y crítico a nuestra posición y a la opuesta no significa desde luego que consideremos equivalentes las doctrinas, las metas y los intereses de las personas, los partidos, las clases y las naciones en conflicto. Significa por el contrario que tenemos suficiente confianza en la superioridad de la causa que defendemos, como para estar seguros de que no necesita, ni le conviene esa doble falsificación con la cual, en verdad, podría defenderse cualquier cosa.

En el carnaval de miseria y derroche propios del capitalismo tardío se oye a la vez lejana y urgente la voz de Goethe y Marx que nos convocaron a un trabajo creador, difícil, capaz de situar al individuo concreto a la altura de las conquistas de la humanidad.

Dostoievski nos enseño a mirar hasta donde van las tentaciones de tener una fácil relación interhumana: van sólo en el sentido de buscar el poder, ya que si no se puede lograr una amistad respetuosa en una empresa común se produce lo que Bahro llama intereses compensatorios: la búsqueda de amos, el deseo de ser vasallos, el anhelo de encontrar a alguien que nos libere de una vez por todas del cuidado de que nuestra vida tenga un sentido. Dostoievski entendió, hace más de un siglo, que la dificultad de nuestra liberación procede de nuestro amor a las cadenas. Amamos las cadenas, los amos, las seguridades porque nos evitan la angustia de la razón.

Pero en medio del pesimismo de nuestra época se sigue desarrollando el pensamiento histórico, el psicoanálisis, la antropología, el marxismo, el arte y la literatura. En medio del pesimismo de nuestra época surge la lucha de los proletarios que ya saben que un trabajo insensato no se paga con nada, ni con automóviles ni con televisores; surge la rebelión magnífica de las mujeres que no aceptan una situación de inferioridad a cambio de halagos y protecciones; surge la insurrección desesperada de los jóvenes que no pueden aceptar el destino que se les ha fabricado.

Este enfoque nuevo nos permite decir como Fausto:

"También esta noche, tierra, permaneciste firme.
Y ahora renaces de nuevo a mi alrededor.
Y alientas otra vez en mi la aspiración de luchar sin descanso por una altísima existencia".

viernes, 30 de julio de 2010

Entrevista a Aleka Papariga: "Para nosotros el poder popular no es otro, es el socialismo"

Aleka Papariga, Secretaria General del Comité Central del Partido Comunista de Grecia (KKE)

*Carlos A. Lozano Guillén.-Entrevista en VOZ 2543 2 al 8 de junio de 2010

En exclusiva para VOZ, la principal dirigente del KKE (por su sigla en griego), influyente partido que ha estado a la cabeza de las movilizaciones populares en Grecia, con gentileza respondió las preguntas que le hicimos llegar vía mail.

Aleka Papariga es la Secretaria General del Partido Comunista de Grecia (KKE) desde la década de los años noventa, después de haberse destacado como dirigente estudiantil. Es una aguerrida parlamentaria, cuyo protagonismo es extraordinario en la actual coyuntura, pues su voz se levanta en el Parlamento para oponerse a las soluciones burguesas y sin ningún temor llama a las masas populares a rebelarse y a resistir contra la ofensiva capitalista. La entrevista es un documento de singular valor, esclarece el fondo de la situación de la crisis en el viejo continente y las causas de la misma.

A Aleka, menuda y de pequeña estatura, le sobra el coraje. Dice que para los comunistas griegos la única opción es la salida popular, que no puede ser otra que el socialismo. No hay salidas intermedias, tampoco reformistas, en un mundo, tras el derrumbe soviético, en que sectores de la seudoizquierda sienten pánico de la lucha por la transformación revolucionaria de la sociedad. El planteamiento de esta mujer, que enorgullece a las féminas y a los comunistas, hombres y mujeres de todas las latitudes, es medular, interpreta lo más alto de la marea de la lucha de clases y su acción está en la cresta de la ola, es un ejemplo para su país y para el mundo.

Crisis periódica capitalista

- ¿Cuáles son las causas de la situación actual en Grecia?

- La causa de la profunda crisis en la cual se encuentra Grecia es la misma de todos los países capitalistas desarrollados. Se trata de una clásica crisis periódica de la economía capitalista. De hecho es una crisis generalizada y profunda. Independientemente de la forma en que se manifiesta de un país a otro, es el resultado de la sobreacumulación de ganancias y capitales que se dificultan en encontrar nuevas salidas, sin obstáculos, de rentabilidad continua y es imposible de superar si no existe una depreciación del capital.

Esto es lo que tratan de ocultarle a los pueblos, los gobiernos, los organismos internacionales imperialistas y los varios analistas utilizando todos los medios.

En Grecia se presenta como un problema de gran deuda pública y de gran déficit estatal. Vale la pena mencionar que en nuestro país, los últimos 15-20 años, se han dado altas tasas de crecimiento con un aumento escandaloso de las ganancias de todos los sectores de la plutocracia. Este “milagro” griego se ha llevado a cabo por gobiernos socialdemócratas y liberales, teniendo como guía una estrategia común que ha sido apoyada por la Unión Europea (UE): medidas contra los trabajadores, reformas reaccionarias en todos los sectores, reformas laborales, en la seguridad social, privatización, comercialización de la salud y de la educación, financiamiento estatal y provocadoras medidas de exención de impuestos para el capital. El objetivo ha sido el fortalecimiento de los monopolios, tanto griegos como europeos, en sus actividades dentro y fuera de la UE.

Al pueblo griego le han dicho, que ésta es la vía, que esta estrategia asegura el desarrollo continuo y que el resultado final beneficiará también al pueblo. Los hechos han justificado al Partido Comunista de Grecia (KKE, sus siglas en griego), que desde el principio advirtió que ese camino sólo iba a traer problemas al pueblo y crisis.

El pueblo a pagar la crisis

Ahora la clase burguesa y sus partidos políticos cooperan para que el pueblo pague la crisis y los impasses del capitalismo. Quieren descargar en la espalda de los trabajadores y de los sectores pobres del pueblo, los nuevos préstamos públicos a fin de financiar la concentración de capitales que se asfixian y corren peligro de desaparecer. Al mismo tiempo, utilizan la crisis para aplicar medidas reaccionarias que querían aprovechar desde hace varios años con el fin de abaratar la fuerza productiva y desplazar de la producción grandes sectores de empleados autónomos y pequeños empresarios.

La crisis capitalista no es la enfermedad sino un síntoma de la incurable enfermedad del capitalismo, donde el desarrollo continúa siendo anárquico y desigual en todos los sectores de la economía y en la fase donde prevalecen los monopolios. Las medidas antipopulares que toman todos los gobiernos en la fase de desarrollo como la propia crisis, confirman una demostración evidente, que el capitalismo ha quedado obsoleto. Todas sus contradicciones se han agudizado al máximo y sobre todo la contradicción fundamental entre el capital y el trabajo.

- ¿Cómo intenta resolver la crisis el gobierno socialdemócrata?

- Antes de las elecciones, en octubre pasado, habíamos advertido al pueblo griego, de la manera más explícita, sobre las duras medidas que iban a venir después de las elecciones. Incluso habíamos indicado la razón por la cual la plutocracia y los mecanismos del sistema habían elegido y apoyaban el establecimiento de un gobierno socialdemócrata. Considerábamos que fue más capaz que el gobierno conservador para imponer las duras medidas antilaborales ya que controlaba al liderazgo del movimiento sindical de los trabajadores, de los pequeños comerciantes y los autónomos. Cabe señalar que tanto en el periodo pre-electoral como ahora, presenta la crisis el aumento del déficit y de la deuda pública, como resultado de una mala gestión, de falta de transparencia y de corrupción de los gobiernos anteriores.

El gobierno de PASOK (socialdemocracia) ha intentado y sigue intentando desorientar y someter al pueblo utilizando trucos y dilemas para intimidarle. Aunque su programa contiene las medidas antilaborales que implementa actualmente, que incluso habían sido votadas y apoyadas por la Unión Europea, al principio parecía no querer implementarlas y que se vio obligado a hacerlo por el curso de los hechos, por las presiones de la UE y del FMI. Ambos organismos apoyan y ayudan al Gobierno proponiendo las mismas bárbaras medidas contra los trabajadores.

Para lanzar una guerra implacable contra el pueblo ha utilizado el dilema: o grandes sacrificios o bancarrota. De esta manera, trata de presentar estas medidas que son necesarias para el capital, como necesarias también para el pueblo. Presenta las contradicciones agudizadas del capital y de los gobiernos, dentro y fuera de la UE, como una guerra de especuladores a costa del país. Igualmente intentó y sigue intentando presentar y utilizar el apoyo que tiene de todos los sectores de la plutocracia y de los medios de comunicación, como apoyo de parte del pueblo.

Abriendo paso a la protesta popular

- ¿Cuál es la reacción o la respuesta de los trabajadores?

- Lamentablemente, la mayoría de la clase trabajadora y de los sectores populares pobres no tomaron en cuenta, con la seriedad requerida, las advertencias del KKE. Inmediatamente después de las elecciones, como KKE y como PAME (Frente Militante de todos los trabajadores) tomamos iniciativas para desvelar y organizar a tiempo la lucha contra la ofensiva antiobrera que estaba por venir. La primera huelga que convocó el PAME, el 17 de diciembre, estaba en contra tanto del gobierno, de los grandes industriales y de los partidos burgueses, así como de los líderes sindicales que expresan los intereses de la aristocracia obrera y todos tuvieron realmente una reacción rabiosa. No obstante, esa huelga y la lucha por su éxito constituyeron el inicio para que se desplegara el contraataque del movimiento de clase organizado, la intervención política del partido para que se diera un golpe decisivo al fatalismo, a la sumisión, y abrió el camino para la creación y expresión de la disposición militante de los trabajadores y de las clases populares.

Hoy, podemos decir con seguridad, que la propaganda, los dilemas del Gobierno y de sus aliados no han rendido frutos. La mayoría del pueblo condenó las medidas y una gran parte de los trabajadores y de los sectores populares, superando las varias formas de intimidación, participó en las huelgas y en las movilizaciones principalmente del PAME y en las manifestaciones del KKE.

La inconformidad popular

En este periodo, constatamos que una parte significativa de los trabajadores y del pueblo siente resentimiento y descontento y que se desarrollan procesos significativos en su conciencia. El Gobierno y en total los mecanismos del sistema utilizan todas las armas de que disponen para obstaculizar su radicalización. Lo que realmente les preocupa y quieren anular de cualquier manera es la emancipación de las conciencias populares de la vía de sentido único del capitalismo. Quieren impedir la participación activa en el movimiento de clase organizado, la adopción de las posiciones y de la propuesta política del KKE. Para lograrlo, utilizan el flagrante anticomunismo, la calumnia, las mentiras, las amenazas. Utilizan incluso provocaciones, organizadas con muertos, intentando identificar la movilización de los trabajadores con la “violencia ciega” de los servicios secretos. No dudan ni siquiera en acusarnos como instigadores morales a causa de nuestra posición de desobediencia popular ante las medidas antipopulares, exigiendo sumisión y renuncia de las formas de lucha que elige el movimiento. Cada vez más abiertamente nos plantean el dilema “¿respetan o no respetan la Constitución?” exigiendo que dejemos de luchar por el socialismo. Que sepan que nuestra respuesta es una; están tocando la puerta equivocada. El sistema no puede subyugar al KKE. Para nosotros, la ley es la razón del pueblo y no necesitamos ningún permiso para luchar junto con el pueblo contra la política antipopular, contra la plutocracia por el derrocamiento y el socialismo.

La propuesta de los comunistas

- ¿Qué salida propone el KKE?

- Frente a los dilemas que plantearon nuestros adversarios al pueblo en relación con la crisis, nuestra respuesta es que va a caer en bancarrota o el pueblo o la plutocracia. No existe solución intermedia. No existe salida de la crisis a favor del pueblo, sin que se toquen drásticamente las ganancias, la fuerza y en consecuencia el poder de los monopolios. Por ello, la única vía que todavía tiene el pueblo para poner obstáculos ante las medidas duras a su costo es un contraataque de clase político, decisivo.

Nuestra propuesta de salida a la crisis se resume en la consigna: “alianza popular, de trabajadores, antimonopolista, para el poder popular”, que es necesaria para lograr cambios radicales en general en el ámbito del poder, y primero a nivel de la economía.

El camino para satisfacer los derechos populares contemporáneos, para que nuestro país confronte las intervenciones y los antagonismos de los organismos imperialistas internacionales es que el pueblo esté en el poder, teniendo en sus manos el control de la economía y de la producción. Por esto, la propuesta de alianzas y poder para el pueblo tienen los siguientes ejes básicos: Que todas las grandes fábricas y empresas de energía, de materia prima, los transportes, las telecomunicaciones, las industrias, el comercio y los bancos, sean propiedad social. Que se socialicen los monopolios, de manera que con la planificación centralizada del poder popular se utilicen todas las capacidades productivas del país, teniendo como único criterio las necesidades del pueblo. A su lado funcionarán, incluidas en la planificación nacional, las cooperativas de producción de los pobres y medianos campesinos, de los pequeños comerciantes. Que la tierra deje de ser una mercancía. Que no exista actividad empresarial en los sectores de la educación, de la sanidad y el bienestar social.

La base del poder popular serán las unidades de producción del sector socializado y de las cooperativas cuyos representantes serán revocados y al mismo tiempo existirá el control obrero popular de abajo hacia arriba.

Esa Grecia del poder popular y de la economía popular no cabe en ningún tipo de organismo imperialista como son la UE, la OTAN, etcétera. Revisará la deuda pública y tratará de lograr acuerdos internacionales, cooperaciones en una base completamente diferente y utilizará las contradicciones imperialistas en la medida que puede. Para nosotros el poder popular no puede ser otro que el socialismo.

El fracaso de Maastricht

- ¿Esta situación, en relación con las especificidades en Portugal y España, demuestra el fracaso de la UE y del Tratado de Maastricht?

- El Tratado de Maastricht y la política de los monopolios europeos basada en ello y con el fin de que sean más competitivos y rentables que sus antagonistas, ha traído resultados para el capital europeo. Es claro que esto sólo se podría hacer a costa de los trabajadores y de los pueblos de los países de la UE, así como de los países donde opera el capital europeo.

El fracaso de la UE subyace en el hecho que la crisis ha demostrado la bancarrota completa de los argumentos de todos sus defensores tanto liberales como socialdemócratas e “izquierdas”. La UE no es ni puede ser a favor de los pueblos. Es una construcción de los monopolios europeos y como tal es reaccionario y peligroso para los pueblos. En el interior de la UE no fue enfrentada la desigualdad entre los países; al contrario se ha agudizado. No se ha convertido ni se convertirá en el contrapeso de los EE.UU. o de otros centros imperialistas. Son aliados y atacan a los pueblos unidos. Al mismo tiempo luchan ferozmente entre ellos para ganar en el antagonismo, tener mayor parte de los mercados y ampliar su influencia en el mundo. El camino a favor del pueblo es sólo el socialismo y se juzgará primero a nivel nacional. En Europa, cada pueblo que escoja esta vía de desarrollo y de organización de la sociedad contra la explotación del capital y de los monopolios estará obligatoriamente contra la UE.

ver el blog del camarada Lozano http://carloslozanoguillen1.blogspot.com/2010/06/en-exclusiva-para-voz-entrevista-la.html

200 AÑOS DE RESISTENCIA

ADE, FECODE, PLAN KAZIYADU, PDA, TJER, CATEDRA DE DDHH EDUARDO UMAÑA LUNA
Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo

Hablar del Bicentenario en la conmemoración o celebración de una supuesta independencia, quedándonos en los referentes tradicionales de las grandes gestas y epopeyas de nuestros mártires y héroes o airear con preguntas insulsas constituyendo un simulacro de participación ciudadana desde nuestras escuelas, con profesores del área de sociales dirigidos y asesorados en el terreno por sectores progresistas de la Universidad Nacional, que buscan transmitir y construir un imaginario y un referente histórico sobre 200 preguntas, que emergen de la imaginación confusa y a la vez lúcida de nuestros niños, niñas y jóvenes, no es más que introducirnos en el discurso dominante de los poderosos de nuestra nación, que con el apoyo siempre condicionado del imperio buscan refundar la patria con los referentes de nuestra falseada historia.

Ha sido muy hábil el gobierno de turno en dirigir este proceso con su más ilustre “intelectual” que a través de sus esperpentos y vacías reflexiones busca nuevamente reacomodar la historia de los vencedores, reclutando a aquellos historiadores y académicos que alguna vez buscaron visibilizar y rehacer la historia de los vencidos, eso pareciera ser un propósito común cada 100 años de nuestra historia.

Sin embargo, los pueblos se resisten a vivir el destino del destierro, el encierro y el olvido y es por esto que gritan a los oídos sordos del poder su propia historia, que va de boca en boca y en el susurro de lo prohibido, haciéndose eco entre todos los hombres y mujeres, no en grades salones ni en los grandes medios, ni a manteles, si en las calles y en el silencio cómplice de sus habitaciones, en los parques y en las plazas de mercado con el olor fresco de la vida que alimenta la esperanza, así en los pasillos asustados de las universidades y en la peligrosa y criminalizada cátedra que resiste al currículo, deambula lánguida, moribunda y subversiva la más sonora expresión de dignidad y resistencia de los pueblos LA MEMORIA.

La memoria, hermana gemela de la HISTORIA, esas dos habitantes incómodas y dolorosas del recinto inconcluso de nuestro Estado – Nación, que a los espíritus autoritarios y totalitarios les es imposible reconocer y comprender en su justa dimensión, por tal razón las decapitan con la guillotina de la mentira. En respuesta los PUEBLOS asaltan la Bastilla, para nosotros de florero disfrazada, liberando todas las historias de horror, terror, hambre y miseria, es por esto que ayer como hoy nos corresponde enfrentar los discursos dominantes y las prácticas despóticas con una mirada crítica y con la lucha interminable e incansable de los oprimidos. Lo de ayer fue el inicio de la transformación suprema de la burguesía, lo de hoy ha de ser el final de la misma y la reconciliación definitiva de todos los hombres y mujeres en una verdadera libertad, fraternidad e igualdad, o sea en nuestro tan escurridizo y anhelado SOCIALISMO RAIZAL.

Ayer, hombres y mujeres sacrificaron la libertad y ofrendaron su vida, hoy, esos ríos de sangre y dolor que inundaron nuestro territorio son los únicos que deben ser desecados y que toda nuestra tierra sea terreno estéril para seguir sembrando tantos odios y rencores, es hora de no solo imaginar lo inimaginable, es decir de hacer realidad la más difícil de las Utopías, de reconocer y reconocernos en nosotros y en los otros, saber que el más atroz y el más perverso de los criminales es el otro, es el distinto y si todos los colombianos a un espejo nos miramos, quizás ese otro, ese distinto, seamos nosotros mismos, porque el culto dogmático a la guerra es el cántico engañoso que seduce nuestro oído y aliena nuestras conciencias, aceptamos y aplaudimos, a veces sin quererlo tantas atrocidades, otros cumplen el ritual de la muerte, desde grandes oficinas y a través de un simple decreto cierran escuelas y hospitales, precarizan el empleo y expulsan a millones de trabajadores a la calle, privatizan la riqueza que es de todos, manejan las motosierras, disparan los fusiles, cercenan con cuchillos y machetes, bombardean desde el aire y cultivan las minas de la muerte, los otros - nosotros nos complacemos en este juego inconcluso de Eros y Tánatos.

La historia se repite unas veces como comedia y otras como tragedia dicen los entendidos, ayer miles de hombres eran fusilados y encarcelados por invocar las consignas libertarias de la Reforma, la Ilustración y la Revolución Francesa, hoy ocurre lo mismo con aquellos que nos atrevemos a proponer una alternativa distinta a la voracidad del gran capital, al olvido, y la mentira, por esto nos asesinan, nos desaparecen, nos torturan y como el invasor europeo llenaba sus pestilentes y asquientas mazmorras de presos de conciencia y políticos, hoy hacen lo mismo con la asepsia de los medios y la indiferencia, señalándonos como criminales, terroristas y apátridas, sin embargo la incómoda HISTORIA demostrará quienes de verdad lo son. Hoy no se puede negar ni desconocer la brutalidad y la atrocidad del invasor europeo, cómo su presencia en nuestro continente y en otras latitudes fue y es de despojo, pillaje y saqueo.

En definitiva, después de 200 años la tarea es inconclusa, no hubo ni hay independencia para nuestros pueblos, separación a lo sumo, la revolución burguesa fue el propósito en ciernes, aunque ni eso hemos logrado y la emancipación es nuestra tarea a seguir y concluir, donde la EDUCACIÓN de carácter y orientación POPULAR deben ser la herramienta fundamental en este propósito, como nos lo dijeran e hicieran los maestros Paulo Freire y Orlando Fals Borda.

ADE, FECODE, PLAN KAZIYADU, PDA, TJER, CATEDRA DE DDHH EDUARDO UMAÑA LUNA.

Julio 17 de 2010. A los 563 días de encierro, angustia y dolor.




http://www.colectivodeabogados.org/200-anos-de-resistencia

COLOMBIA, DESINFORMADA

Por: Reinaldo Spitaletta

A veces nos obnubila tanta información. Y, qué curioso, entre más abunda, menos conocemos. Pasó, por ejemplo, con la para algunos circense Cumbre de Río, en Santo Domingo. Todo se supo: los besitos, los abrazos, las sonrisas, y hasta la mirada indignada del presidente ecuatoriano, menos lo de la resolución que señaló a Colombia como violadora de soberanía.


Parecía que ni los periodistas estaban enterados. Días después del certamen diplomático, en un noticiario bogotano que entrevistaba al canciller de Venezuela Nicolás Maduro, éste tuvo que recordarle al reportero la resolución y, además, la leyó al aire. Para la prensa colombiana pareció más importante la “reconciliación” entre Chávez y Uribe, que el resultado de una cumbre que expresó su preocupación porque Colombia violó la territorialidad ecuatoriana.

Pero esto quedó en segundo plano. En Colombia (que como dicen es “pasión” y nada de razón) la sensación flotante fue la de que el presidente Uribe resultó “ganador”, cuando, en rigor, estuvo acorralado y perdió una batalla diplomática. El incienso en la prensa no dejó ver el nuevo descalabro nacional, y volvió a pasar que los medios colombianos hicieron las veces de voceros oficiosos.

Y es que hasta para el mismo asesor presidencial uribista, José Obdulio Gaviria (sí, el mismo que dijo que la marcha del 6 de marzo era convocada por las Farc) la cumbre de Río dejó mal parada a Colombia en diplomacia. Es si no leer la resolución y se notará que más que un gol uribista lo que sucedió fue un autogolazo.

Desde luego, la cumbre de Río reivindicó la convivencia pacífica y la no injerencia en los asuntos internos de un país por otro. Y, a la postre, como dijo el viejito Fidel Castro, el único perdedor en toda esta revoltura fue el gobierno estadounidense en cabeza de Bush. Ya se ha dicho: los Estados Unidos tienen en Colombia su punta de lanza para América del Sur.

Los medios de comunicación colombianos en sus informaciones y escasez de análisis, se han caracterizado más que por informar de un modo amplio y con todas las caras de los hechos a sus receptores, por una actitud propagandística. No es extraño entonces que después de la Cumbre de Río, en República Dominicana, Uribe haya elevado sus niveles de “popularidad”.

Poco se escruta en la prensa colombiana sobre los intereses de las trasnacionales gringas en esta parte de América, ni sobre las tareas y prioridades del Comando Sur de los Estados Unidos. Ni mucho menos acerca de la correlación de fuerzas en Suramérica. Washington intenta una recolonización y tiene en Colombia una avanzada para el efecto.

Y así como la invasión a Irak tuvo como trasfondo y esencia el control del petróleo, para los Estados Unidos es prioritario tal recurso estratégico. Y por eso, su interés particular para controlar el petróleo de Venezuela y Ecuador. Dentro de sus estrategias, mediante el Comando Sur, está garantizar “el flujo libre del suministro regional de energía a los mercados internacionales, sin que sea objetivo de agresión”. Bueno, a veces es mejor utilizar a “aliados” para que cumplan ese papel.

La pregunta es: ¿Ha sido Colombia utilizada por las políticas estadounidenses en el caso de su incursión al Ecuador? En cualquier caso, los problemas de mercado son evidentes. En la reciente cumbre de Santo Domingo Uribe tuvo que disculparse, afirmar que no reincidirá en una incursión a territorio ecuatoriano y desistir incluso de sus acusaciones según las cuales Venezuela y Ecuador, a través de sus presidentes, tenían vínculos con las Farc. Pese al apoyo gringo, Uribe tuvo que recular.

http://www.elespectador.com/opinion/columnistasdelimpreso/reinaldo-spitaletta/columna-colombia-desinformada

LOS MEDIOS MASIVOS Y EL CONFLICTO EN COLOMBIA

Rubén Darío Zapata
Pueblos

Sin dudas, esta última década fue fatal para el periodismo colombiano. Ante la polarización política del país, los grandes medios masivos entregaron definitivamente su independencia y compromiso ético en función de los intereses del proyecto político de la elite, representada en lo esencial por el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, lo que redundó en la pobre calidad informativa y analítica de los contenidos periodísticos.

En el periódico de Medellín El Colombiano, por ejemplo, donde el bajón se ha sentido más por el compromiso de los dueños con la casa política de los Valencia Cossio (actual Ministro del Interior y de Justicia), despidieron a dos de las voces más reconocidas e independientes del periodismo nacional, Reinaldo Spitaleta y Javier Darío Restrepo, por sus críticas al gobierno. Fernando Garavito (autor de la columna El señor de las moscas) fue despedido de El espectador por desvelar las relaciones del entonces candidato presidencial Alvaro Uribe Vélez con el narcotráfico y el paramilitarismo antioqueño.

Pero el compromiso de los grandes medios (RCN, Caracol, El Tiempo, etc.) con un proyecto político neoliberal, autoritario y excluyente, no se ha quedado en el silenciamiento de las voces independientes; sino que más bien éstas han terminado por convertirse en una caja de resonancia del gobierno para publicitar sus diversos programas o puntos de vista evitando tocar los temas complicados para el gobierno o maquillándolos a su conveniencia.


Frente a este proyecto, el conflicto armado se erige como el principal obstáculo: hay que acabar con él como sea y, si no se puede, negarlo. Ésta ha sido la intención del gobierno de Uribe, replicada incesantemente en los grandes medios de comunicación en Colombia. Uribe fue ungido por los medios masivos de comunicación en 2002 para acabar con este conflicto (en seis meses), ante la supuesta “actitud endeble” del gobierno de Pastrana.

Pasos y esfuerzos para deslegitimar el proceso de diálogo del gobierno de Pastrana con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)

Desde ese momento no hizo falta investigar a los responsables de secuestros, extorsiones y asesinatos, porque todo delito de este tipo tenía un solo y seguro responsable: las FARC. O, al menos, así lo sentenciaron en cada caso los medios masivos. Cuando se conoció que alguno de esos crímenes eran responsabilidad de bandas de delincuencia común, los medios igual insistieron en su versión, no se sintieron obligados a rectificar.

El 15 de mayo del año 2000, por ejemplo, dos delincuentes colocaron un collar bomba a una señora, Elvia Cortés, exigiéndole a su marido una suma de 15 millones de pesos. Esta imagen dio la vuelta al mundo por la televisión y se estampó en muchísimos periódicos. Tan famosa fue la historia que luego la recreó para televisión la productora Huella latente, lo que sirvió para desprestigiar a las FARC y al proceso de paz. Desde entonces los medios vendieron la imagen del presidente Pastrana como la de un alcahuete o, en el mejor de los casos, un incompetente. Pero no hicieron el mismo esfuerzo de difusión cuando se comprobó que los autores del collar bomba eran delincuentes comunes y no integrantes de las FARC.

Es imposible negar que mientras se desarrollaba el diálogo entre gobierno y las FARC, éstas últimas seguían expandiéndose militarmente, y que incluso utilizaron la zona de distención como fortín militar. En lo que no insistieron estos medios fue en advertir que al mismo tiempo, mientras dialogaba con la guerrilla, el gobierno de Pastrana desarrollaba políticas neoliberales que ocasionaron airadas protestas en los sectores sociales (como recortes en salud, educación y saneamiento). Tampoco se preguntaron los medios qué incidencia podía tener en las futuras negociaciones de paz el desarrollo del Plan Colombia por parte del gobierno colombiano en acuerdo con el estadounidense.

En poco tiempo los medios de comunicación presentaron un verdadero mesías que prometía, a través de su política de seguridad democrática, devolver la confianza a los inversores extranjeros y convertir Colombia en un verdadero paraíso para el capital. Para ello, la misión fundamental era acabar con la guerrilla, más que en el plano militar en el plano del discurso. Por eso los medios masivos de comunicación asumieron las máximas del discurso uribista: en Colombia no hay conflicto y las guerrillas apenas sí son un grupo de facinerosos que aterrorizan a la población civil. Una de las características de los medios masivos de comunicación que se profundizó en estos ocho años de gobierno de Uribe tiene que ver con la adopción de las fuentes oficiales como única fuente y el discurso oficial como manual de estilo. Al agudizarse el conflicto social, los medios masivos se desmarcaron también, no del gobierno sino de sus opositores, y en buena medida multiplicaron el estigma de que estar contra el gobierno era ser subversivo, guerrillero y, por tanto, terrorista.

Ya no resulta posible afirmar que los medios masivos de comunicación son algo así como el cuarto poder, que fiscaliza y vigila el comportamiento de los otros tres para garantizar la salud de la democracia. No son ya una voz imparcial (como han querido mostrarse todo el tiempo) ni representan el interés general del pueblo colombiano.

La caja de resonancia

Desde entonces los medios de comunicación de masas se concentraron en transmitir de forma acrítica los partes de guerra gubernamentales. Los primeros años del gobierno de Uribe fueron de capturas masivas, generalmente de personas integrantes de organizaciones sociales, siempre acusadas de terrorismo o de colaboración con organizaciones terroristas. Todos los días en el noticiero las cámaras filmaban a 20 ó 30 personas que habían sido capturadas. Pero pocas veces hubo un seguimiento juicioso a este tipo de información. Y en un país donde la justicia corrupta suele equivocarse con frecuencia, cabía esperar que ante la presión por los resultados las equivocaciones se multiplicaran. Pero los medios no lo consideraron un problema, y ni siquiera se preocuparon por transmitir que la mayor parte de estos capturados salían libres en menos de seis meses por falta de pruebas.

Si fuera por las cifras de guerrilleros muertos, capturados o reinsertados presentadas por el gobierno a través de los medios, en Colombia se habría acabado tres o cuatro veces con la guerrilla que encontró el presidente Uribe al iniciar su mandato. Sin embargo, los medios masivos siguen contentándose con transmitir las cifras como loros repetidores.

El gobierno instauró su forma directa de gobernar en los medios, con su voz regañona y sus salidas de tono cuando la confrontación era directa, con el irrespeto más grande a la dignidad de su cargo y a la de los periodistas. Y, a pesar de esto, siempre encontró espacio suficiente para aparecer en los medios como si lo hiciera desde su casa, o desde un consejo comunitario, algo que utilizó también para cautivar mediáticamente a la ciudadanía colombiana.


Los medios masivos invisibilizan a las víctimas

Mientras el gobierno acababa mediáticamente con el conflicto y con las guerrillas, se aprestaba también a finiquitar la desmovilización de los paramilitares, lo que le reportaría suficiente rédito político y, además, le permitiría encausar ese pasado borrascoso que amenaza su curriculo político. Para ello creó la Ley de Justicia y Paz (2005), que en el fondo solo buscaba reinsertar a los paramilitares con el menor trauma posible, sin garantizar realmente ni la justicia ni la paz ni la reparación. Por el contrario, metió al congreso un proyecto de reforma rural que prácticamente legitima el despojo al que los paramilitares habían sometido a millones de campesinos en todo el territorio nacional.

Con unos medios de comunicación críticos, comprometidos con una sociedad justa e incluyente jamás hubiera podido instaurarse en país alguno una política como la del gobierno de Uribe, y mucho menos prolongarse a dos periodos y llegar a la desfachatez de amenazarnos con un tercero. Pero este gobierno llegó al extremo de eliminar el delito político de los expedientes de los grupos revolucionarios, a la vez que inventaba la fórmula para declarar a los paramilitares como delincuentes políticos a fin de poderlos amparar con amnistías y programas de reinserción.

A propósito de este circo montado con ocasión de la supuesta desmovilización de los paramilitares, a finales de julio de 2005 se realizó el II Encuentro Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado, que pretendía ser un espacio de deliberación y de presión para que el Estado colombiano asumiera la responsabilidad en el sinnúmero de desplazados, desparecidos y asesinados a manos de los paramilitares en connivencia con las fuerzas armadas. A este segundo encuentro no asistieron los grandes medios masivos (ni El Tiempo ni Caracol ni RCN), entre otras cosas porque las mismas organizaciones de las víctimas mantenían serías desconfianzas frente al papel que han jugado estos actores en esta dura situación que les ha tocado vivir. Lo que sucedió al día siguiente de la clausura del encuentro pareció darles la razón.

Aún sin asistir al Encuentro, el diario El Tiempo publicó un comunicado supuestamente elaborado por los organizadores del evento. Según lo publicado, el Encuentro terminaba acusando a las guerrillas de las FARC y el ELN de ser los principales grupos terroristas violadores de los derechos humanos en el país, y exigiéndoles reparación. Esta información contradecía las conclusiones del Encuentro y se transformaba, más bien, en un señalamiento a las organizaciones participantes. Allí se denunciaban los crímenes de Estado y la Ley de Justicia y Paz, aprobada apenas una semana atrás. Según las víctimas, esta Ley aseguraba la impunidad de los crímenes cometidos por el Estado y de toda la estrategia paramilitar desarrollada por el mismo Estado.

En el V Encuentro Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado, realizado en julio del 2009, la estrategia de los medios fue otra, pero igual de nefasta. Hacía pocos días se había conocido el asesinato en la selva de diez de los once diputados que permanecían capturados en poder de las FARC. Los grandes canales de televisión (RCN y Caracol) enviaron a sus presentadoras de farándula a cubrir el evento, como si de una fiesta se tratara. Pero realmente nada contaron sobre lo que pasaba allí: las periodistas insistían, a pesar de las versiones de los asistentes, en que aquel era un encuentro nacional de víctimas en general, diluyendo la significación de las responsabilidades del Estado en la estrategia paramilitar. Desde allí mismo se centraron en entrevistar por teléfono a familiares de las personas secuestradas y asesinadas, minimizando lo que ocurría en el Encuentro. Era, a todas luces, una actitud consciente y premeditada de invisibilización de las víctimas de los paramilitares y el Estado.

Difícilmente podrá medirse el daño que la actitud de los medios masivos en Colombia durante estos últimos años ha producido en el tejido social y en la confianza de la gente, herida ya de por sí por un conflicto que dura casi cincuenta años. Y más difícil aún será resarcir estos daños. Los grandes medios han sido los que le han permitido conservar a Uribe altos índices de popularidad (prefabricando encuestas), a pesar de todos los escándalos que lo han asediado.

La bomba de los falsos positivos no la destaparon los medios colombianos: fueron las organizaciones defensoras de derechos humanos, en colaboración con organizaciones internacionales, las que lograron situar el tema en la agenda internacional. Y, sin embargo, también en esta ocasión cubrieron las espaldas del presidente, intentando transmitir la idea de que se trataba de algunos militares descarriados, cuando se trataba del resultado de las presiones de la seguridad democrática sobre los resultados.

Hoy los medios intentan inflar, de la misma manera que inflaron la figura de Uribe, la figura de Antanas Mockus, desviando la atención sobre los programas concretos de gobierno de cada uno de los candidatos. El peligro se avecina: una popularidad hinchada artificialmente es la puerta de entrada al autoritarismo político, al fascismo disimulado. Eso fue lo que mantuvo erguida e impoluta la figura de Uribe, a pesar de todas las denuncias en su contra, de los altos funcionarios corruptos y comprometidos con el paramilitarismo, de su estilo de mayoral y su moral mafiosa, incluso a pesar de los pésimos resultados en materia social.


Rubén Darío Zapata es economista y filósofo. Colabora habitualmente con el periódico colombiano Periferia.

Fuente: http://www.revistapueblos.org/spip.php?article1910