
miércoles, 24 de marzo de 2010
miércoles, 17 de marzo de 2010
EL PEOR ERROR DE LA HISTORIA DE LA ESPECIE HUMANA

Un viejo artículo para la polémica, qué duda cabe: “Los arqueólogos que estudian el origen de la agricultura han reconstruido una etapa crucial en la que cometimos el peor error en la historia de la humanidad. Obligados a elegir entre la limitación de la población o tratar de aumentar la producción de alimentos, escogimos la última, y obtuvimos más hambre, la guerra y la tiranía. Los cazadores-recolectores practicaron la forma de vida más duradera, acertada y larga de la historia humana. Por el contrario, todavía estamos luchando con el lío en el que la agricultura nos ha metido, y no sabemos si podremos solucionarlo…”
por Jared Diamond 1
Prof. UCLA School of Medicine
Discover, May 1987, pp. 6466
A la ciencia le debemos cambios dramáticos en nuestra complaciente autoimagen. La astronomía nos enseñó que la tierra no es el centro del universo, sino simplemente uno de mil millones de cuerpos celestes. De la biología aprendimos que Dios nos no creó especialmente sino que evolucionamos al mismo tiempo que otros 11 millones de especies. Ahora la arqueología derrumba otra creencia tabú: que la historia humana de los últimos millones de años ha sido una larga serie de progresos.
En particular, recientes descubrimientos sugieren que la adopción de la agricultura, supuestamente nuestro paso más decisivo hacia una vida mejor fue, en muchos sentidos, una catástrofe de la cual nunca nos hemos recuperado. Con la agricultura vinieron las graves desigualdades sociales y sexuales, la enfermedad y el despotismo, que maldicen nuestra existencia. En un primer momento, las evidencias contra esta interpretación revisionista les parecerán a los estadounidenses del siglo XX como irrefutables. Estamos en mejor situación, en casi todos los aspectos, que la gente de la Edad Media, que a su vez, estaban mejor que los hombres de las cavernas, y éstos estaban mejor que los monos.
Veamos nuestras ventajas. Gozamos de alimentos más abundantes y más variados, de mejores herramientas, de bienes materiales, algunos gozamos de las vidas más largas y saludables de la historia. La mayoría de nosotros estamos a salvo de las hambrunas y de los depredadores. Realizamos la mayor parte del trabajo con la energía del petróleo y de las máquinas, no con nuestro sudor. ¿Qué neoludita actual cambiaría su vida con la de un campesino medieval, con la de un hombre de las cavernas, o la de un mono?
Durante la mayor parte de nuestra historia nos hemos valido de la caza de animales y la recolección de plantas silvestres, una vida que los filósofos tradicionalmente consideran desagradable, embrutecedora y corta. Puesto que los alimentos no se producen y apenas se almacenan, no hay en esta forma de vida ningún descanso en la lucha diaria para encontrar alimentos silvestres y evitar morir de hambre. Salimos de esta miseria hace solo diez mil años, cuando en diversas partes del mundo la gente comenzó a domesticar las plantas y los animales. La revolución agrícola se extendió gradualmente hasta hoy en que casi es universal, y sobreviven pocas tribus cazadoras-recolectoras.
Desde la perspectiva desarrollista en la que me eduqué, la pregunta “¿por qué la práctica totalidad de los cazadores-recolectores adoptó la agricultura?” es una pregunta estúpida. Es evidente que la adoptaron porque es una manera más eficiente de conseguir más alimento con menos trabajo. Las cosechas de cultivos rinden muchas más toneladas por hectárea que la recolección de raíces y bayas. Sólo hay que imaginar una horda de cazadores primitivos, agotada por la búsqueda de frutos silvestres y la caza de animales salvajes, descubriendo de repente, por primera vez, un huerto lleno de frutales o un pastizal lleno de ovejas. ¿Cuántos milisegundos piensa usted que tardaría en apreciar las ventajas de la agricultura?
La ortodoxia desarrollista a veces va tan lejos como para asociar la agricultura con el notable florecimiento del arte que ha tenido lugar durante el último milenio. Dado que los cultivos pueden ser almacenados, y que lleva menos tiempo recoger alimentos de un jardín que encontrarlos en la naturaleza, la agricultura nos dio tiempo libre, cosa que los cazadores-recolectores nunca tuvieron. Por lo tanto,fue la agricultura la que nos ha permitido construir el Partenón y componer la Misa en Si Menor.
Aunque el punto de vista desarrollista sobre el asunto parece abrumador, sin embargo es difícil de probar. ¿Cómo demuestra usted que la vida de la gente de hace diez mil años mejoró cuando abandonó la caza y la recolección para cultivar? Hasta hace poco, los arqueólogos han tenido que recurrir a pruebas indirectas, cuyos resultados (sorprendentemente) no apoyaban el punto de vista desarrollista.
Dispersas a través del mundo, varias docenas de tribus de gente supuestamente primitiva, como las bosquimanos de Kalahari, continúan viviendo de esa manera. Resulta que esta gente tiene un montón de tiempo libre, duerme mucho, y trabaja menos duramente que sus vecinos que cultivan. Por ejemplo, el tiempo medio dedicado cada semana a obtener el alimento es solamente de 12 a 19 horas para un grupo de bosquimanos, 14 horas o menos para los nómadas Hadza de Tanzania. Un bosquimano, cuando fue preguntado por qué no habían emulado a las tribus vecinas adoptando la agricultura, contestó: “¿Por qué deberíamos hacerlo, cuando hay tantas nueces del mongongo en el mundo?”.
Mientras que los agricultores se concentran en cosechas altas en carbohidratos, como el arroz y las papas, la mezcla de plantas y animales silvestres en las dietas de los cazadores-recolectores que quedan proporcionan más proteínas y un mejor equilibrio de los demás nutrientes. En un estudio, el promedio de la ingesta diaria de comida de los bosquimanos (durante un mes en que el alimento era abundante) era 2.140 calorías y 93 gramos de proteína, considerablemente de mayor que la dieta diaria recomendada para la gente de su tamaño. Es casi inconcebible que los bosquimanos, que comen más o menos 75 plantas silvestres, pudiesen haber muerto de hambre como cientos de miles de agricultores irlandeses y sus familias, durante la hambruna de la patata en 1840.
Así pues, por lo menos la vida de los cazadores-recolectores actuales que han sobrevivido, no es tan mala y embrutecedora, a pesar de que los agricultores les han desplazado a los peores lugares. Pero las modernas sociedades de cazadores-recolectores, que se codean desde hace miles de años con las sociedades agrícolas, no nos dicen nada acerca de las condiciones antes de la revolución agrícola.
El punto de vista desarrollista está haciendo una suposición sobre la historia pasada: que la vida de la gente primitiva mejoró cuando cambiaron de la recolección a los cultivos agrícolas. Los arqueólogos pueden fechar el momento en que eso ocurrió distinguiendo en los restos de la basura prehistórica las plantas y animales salvajes de los domesticados. ¿Cómo se puede deducir la salud de los productores de la basura prehistórica y probar directamente de ese modo la hipótesis desarrollista? Esa pregunta ha podido ser respondida sólo recientemente, en parte con técnicas nuevas procedentes de la paleopatología: el estudio de muestras de la enfermedad en restos humanos primitivos. En algunas situaciones afortunadas, el paleontólogo tiene casi tanto material a estudiar como el patólogo de hoy.
Por ejemplo, los arqueólogos en los desiertos de Chile han encontrado momias bien conservadas, cuyas condiciones médicas en el momento de la muerte puede ser determinada por la autopsia. Y las heces de los indios muertos hace mucho tiempo, que vivieron en cuevas sin humedad en Nevada, siguen estando suficientemente bien preservadas como para ser examinadas en busca de anquilostomiasis y otras parasitosis.
Por lo general, los únicos restos humanos disponibles para su estudio son los esqueletos, pero éstos permiten un número sorprendentemente alto de deducciones. Para comenzar, un esqueleto revela el sexo de su dueño, el peso y su edad aproximada. En los pocos casos donde hay muchos esqueletos, uno puede construir las tablas de mortalidad como las que usan las compañías de seguros de vida para calcular la esperanza de vida y el riesgo de muerte en cualquier edad dada. Los paleopatólogos pueden también calcular tasas de crecimiento midiendo los huesos de la gente de diversas edades, examinar los dientes para determinar defectos del esmalte (indicativos de desnutrición en la niñez), y reconocer cicatrices dejadas en los huesos por la anemia, la tuberculosis, la lepra y otras enfermedades.
Este es un ejemplo sencillo de lo que han descubierto los paleopatólogos de los cambios en altura de los esqueletos a lo largo de la historia. Esqueletos de Grecia y Turquía muestran que la altura media de cazadores-recolectores hacia el final de las glaciaciones fueron unos generosos 175,25 cm para los hombres y 166 cm para las mujeres. Con la adopción de la agricultura, la altura se estancó, y para el 3000 adC había alcanzado un mínimo de sólo 160,5 cm para los hombres y 152,4 cm para las mujeres. En la época clásica la altura estaba subiendo muy lentamente otra vez, pero los griegos y los turcos modernos todavía no han recuperado la altura media de sus antepasados lejanos.
Otro ejemplo de investigación paleopatológica es el estudio de los esqueletos indios de los túmulos sepulcrales en los valles de del río Ohio en lllinois. En los montones de Dickson, situados cerca de la confluencia de los ríos de Illinois y el Spoon, los arqueólogos han exhumado unos 800 esqueletos que dibujan un panorama de los cambios en la salud que se produjeron cuando, alrededor de 1150 dC, adoptó el cultivo intensivo del maíz una cultura de cazadores-recolectores.
Los estudios de George Armelagos y sus colegas de entonces de la Universidad de Massachusetts muestran que estos primeros agricultores pagaron un precio por su reciente hallazgo alimenticio. En comparación con los grupos de cazadores que les precedieron, los agricultores presentaban un aumento de casi un 50% de defectos en el esmalte, indicativo de desnutrición, el cuádruple de anemia por deficiencia de hierro (demostrada por una enfermedad de los huesos llamada hiperostosis porótica), el triple de lesiones óseas, lo que indica, en general, enfermedades infecciosas, y un aumento en la morfología degenerativa de la columna vertebral, que refleja probablemente un excesivo trabajo físico duro.
Comparando con los cazadores-recolectores que los precedieron, los agricultores tenían menor esperanza de vida: La «esperanza de vida al nacer en la comunidad preagrícola era cerca de 26 años», dice Armelagos, «pero en la comunidad agrícola de 19 años. Por lo tanto los episodios de estrés nutricional y de enfermedades infecciosas afectaban seriamente su capacidad de supervivencia». La evidencia sugiere que los indios de los montes Dickson, como muchos otros pueblos primitivos, decidieron cultivar no por gusto sino por la necesidad de alimentar a su población constantemente creciente.
“No creo que la mayoría de los cazadores recolectores se pasaran a la agricultura, y cuando no les quedó más remedio, fue a costa de cambiar calidad por cantidad”, dice Marca Cohen de la Universidad del Estado de Nueva York en Plattsburgh, corredactora, con Armelagos, de uno de los libros fundamentales en su campo, “Paleopatología en los orígenes de la agricultura”. “Cuando inicié esta discusión hace diez años, la mayoría de la gente no estaba de acuerdo. Ahora se ha convertido en un respetable, aunque polémico argumento”.
Hay al menos tres tipos de razones que explican los desastrosos resultados de la agricultura para la salud. Primero, los cazadores-recolectores gozaron de una dieta variada, mientras que los primeros agricultores obtuvieron la mayoría de su alimento a partir de uno o unos pocos cultivos ricos en almidón. Ganaron calorías de mala calidad a costa de una nutrición pobre (apenas tres plantas altas en carbohidratos -trigo, arroz, y maíz- proporcionan actualmente el grueso de las calorías consumidas por la especie humana, pero cada una de ellas es deficiente en ciertas vitaminas o aminoácidos esenciales para la vida). En segundo lugar, debido a dependencia de un número limitado de cosechas, los granjeros corrieron el riesgo del hambre si una fallaba.
Por último, el mero hecho de que la agricultura permitiese a la gente agruparse en sociedades populosas, facilitaba la extensión de parásitos y de enfermedades infecciosas, muchos de los cuales eran luego transportadas por el comercio con otras sociedades de hacinamiento manteniendo contactos comerciales con otras sociedades, también populosas (algunos arqueólogos piensan que es el hacinamiento, en vez de la agricultura, el responsable de las enfermedades, pero se trata del problema de quien fue antes, el huevo o la gallina, porque el hacinamiento fomenta la agricultura, y viceversa). Las epidemias no pueden arraigar cuando las poblaciones se encuentran dispersas en pequeños grupos que constantemente están desplazando sus campamentos.
La tuberculosis y las enfermedades diarreicas tuvieron que esperar la aparición de la agricultura; el sarampión y la peste bubónica la aparición de las ciudades grandes.
Además de la malnutrición, el hambre y las enfermedades epidémicas, la agricultura ayudó a traer otra maldición a la humanidad: las profundas divisiones de clase. Los cazadores-recolectores tienen poco o ningún alimento almacenado, y tampoco fuentes concentradas de alimento, como una huerta o una manada de vacas: viven de las plantas salvajes y de los animales que obtienen cada día. Por lo tanto, no puede haber reyes, ni ninguna clase de parásitos sociales que engordan con el alimento robado a otros. Solamente con la agricultura puede vivir saludablemente una élite no productora, a costa de una población acosada por las enfermedades.
Los esqueletos de las tumbas griegas en Micenas 1500 adC sugieren que los reyes gozaban de una dieta mejor que sus súbditos, puesto que los esqueletos reales eran dos o tres pulgadas más altos y tenían los dientes mejor (en promedio les faltaba una, en vez de seis piezas). Entre las momias chilenas de hace mil años, la élite se distinguía no solamente por los ornamentos y las pinzas de oro del pelo, también por un índice cuatro veces menor en las lesiones óseas causadas por enfermedad. Similares contrastes en la nutrición y la salud persisten en la actualidad a escala mundial.
A los habitantes de los países ricos como EEUU les suena ridículo exaltar las virtudes de la caza y la recolección, pero los estadounidenses son una élite, dependiente del petróleo y minerales, que a menudo deben ser importados desde países con una salud y una alimentación más pobre. ¿Si se pudiese elegir entre ser campesino en Etiopía o un cazador-recolector bosquimano en el Kalahari, ¿cuál cree que sería la mejor opción?
La agricultura también pudo fomentar la desigualdad entre los sexos. Liberada de la necesidad de transportar a los bebés durante una existencia nómada, y bajo la presión de producir más manos para trabajar el campo, las mujeres campesinas tienden a tener embarazos más frecuentes que sus homólogas cazadoras-recolectoras, con los consiguientes problemas de salud. Entre las momias chilenas, por ejemplo, más mujeres que hombres tenían lesiones óseas provocadas por enfermedades infecciosas. A veces en las sociedades agrícolas se convirtió a las mujeres en bestias de la carga.
En las comunidades agrícolas de la actual Nueva Guinea, a menudo me asombro de ver a mujeres que se tambalean cargadas de verduras y leña mientras que los hombres caminan con las manos vacías. Una vez, durante un viaje de estudio sobre las aves, yo pagué a algunos aldeanos para llevar los suministros desde una pista de aterrizaje a mi campamento en la montaña. El objeto más pesado era una bolsa de 110 libras de arroz, que até a un poste y asigné a un equipo de cuatro hombres para que lo llevaran a hombros. Cuándo por fin alcancé a los aldeanos, los hombres llevaban las cargas ligeras, mientras una pequeña mujer, que pesaba menos que la bolsa de arroz, estaba doblada bajo ella, sosteniéndola a la espalda mediante una cuerda ?alrededor de sus sienes.
En cuanto a la afirmación de que la agricultura facilitó el florecimiento del arte al darnos más tiempo libre, los modernos cazadores-recolectores tienen por lo menos tanto tiempo libre como los agricultores. Poner el énfasis en el tiempo libre como factor crítico me parece un error. Los gorilas han tenido mucho tiempo libre para construir su propio Partenón, pero no les apeteció. Aunque los avances tecnológicos postagrícolas permitieron nuevas formas de arte y facilitaron su conservación, los cazadores-recolectores hace 15 mil años produjeron geniales pinturas y esculturas y los Inuit y los indios del Noroeste Pacífico todavía las producían en fechas tan recientes como el siglo pasado.
Así, con el advenimiento de la agricultura una élite llegó a estar mejor, pero para la mayoría de la gente fue peor. En vez de aceptar la hipótesis desarrollista de que elegimos la agricultura porque era lo mejor para nosotros, más bien deberíamos preguntarnos cómo fuimos atrapados por ella a pesar de sus inconvenientes. Una salida a la controversia puede ser: “Es cierto, la agricultura puede alimentar a muchas más personas que la caza, aunque con una peor calidad de vida” (la densidad de las poblaciones de cazadores-recolectores es rara vez mayor de una persona por cada diez millas cuadradas, mientras que los agricultores tiene densidades medias cien veces mayores).
En parte esto se debe a que un campo enteramente sembrado de cultivos comestibles permite alimentar muchas más bocas que un bosque con plantas comestibles dispersas. En parte es también porque los cazadores-recolectores nómadas tienen que tener los niños espaciados en intervalos de cuatro años mediante el infanticidio y otros medios, puesto que una madre debe llevar a su niño hasta que es bastante mayor para caminar con los adultos. Las mujeres agricultoras no tienen esa carga y pueden tener niños más a menudo, cada dos años.
Como las densidades de población de los cazadores-recolectores se incrementaron lentamente al final de la Edad de Hielo, las tribus tenían que elegir entre alimentar más bocas dando los primeros pasos hacia la agricultura, o bien, encontrar la forma de limitar el crecimiento. Algunas tribus eligieron la primera solución, incapaces de anticipar los males de la agricultura y seducidas por la abundancia transitoria que gozaron, hasta que el crecimiento de la población se incrementó con la producción creciente del alimento. Estas tribus desbordaron su territorio original y mataron o eliminaron a las tribus que eligieron seguir siendo cazadoras-recolectoras, porque cientos de agricultores subalimentados pueden dejar fuera de juego a un cazador sano.
No es que los cazadores-recolectores abandonaran su estilo de vida, sino que quienes no eran lo suficientemente sensatos para renunciar a él, fueron forzados a salir de todos los territorios excepto los que los agricultores no desearan.
En este punto es instructivo recordar la habitual crítica de que “la arqueología es algo superfluo porque se ocupa del pasado remoto y no ofrece lecciones para el presente”. Los arqueólogos que estudian el origen de la agricultura han reconstruido una etapa crucial en la que cometimos el peor error en la historia de la humanidad. Obligados a elegir entre la limitación de la población o tratar de aumentar la producción de alimentos, escogimos la última, y obtuvimos más hambre, la guerra y la tiranía.
Los cazadores-recolectores practicaron la forma de vida más duradera, acertada y larga de la historia humana. Por el contrario, todavía estamos luchando con el lío en el que la agricultura nos ha metido, y no sabemos si podremos solucionarlo.
Supongamos que un arqueólogo extraterrestre que nos ha visitado intenta explicar la historia humana a sus compañeros extraterrestres. Él puede que ilustre el resultado de su investigación mediante una analogía con las 24 horas de reloj de un día, en que una hora representa cien mil años de tiempo real. Si la historia de la especie humana comenzó en la medianoche, ahora casi estaríamos en el final de nuestro primer día. Hemos vivido como cazadores-recolectores casi la totalidad de ese día, desde la medianoche, pasando por la madrugada, el mediodía, y la puesta de sol. Finalmente, cuando faltan seis minutos para la media noche, adoptamos la agricultura. Cuando se acercan las 12 campanadas de la segunda media noche, ¿se extenderá gradualmente la difícil situación de los campesinos afectados por la hambruna hasta engullirnos a todos? ¿O de alguna manera lograremos esas seductoras ventajas que imaginamos detrás de la brillante fachada de la agricultura, y que hasta ahora se nos han escapado?
Fuente: Insumissia
1. Nota de Insumissia, extraída de la wikipedia: nacido el 10 de septiembre de 1937, Jared Mason Diamond es un autor estadounidense de literatura científica, biólogo evolucionista, fisiólogo y biogeógrafo. Se le conoce ante todo por su libro ganador del premio Pulitzer «Armas, gérmenes y acero: breve historia de la humanidad en los últimos 13 mil años» (Guns, Germs and Steel. 1997). Es autor también de «Colapso. ¿Por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen?» (Collapse: How Societies Choose to Fail or Succeed. 2004). En estos dos libros trata la evolución de ciertas sociedades a partir de factores materiales como condiciones ecológicas, disponibilidad de recursos e influencia de la tecnología, en una línea que lo acerca a autores que han tratado de explicar la historia desde posiciones materialistas.
En «Armas, gérmenes y acero», libro de investigación histórica escrito originalmente en inglés, en 1997, analiza el progreso de las diferentes culturas del mundo y trata de explicar por qué la cultura de Europa occidental llegó a dominar a las otras.
La tesis principal del autor es que Eurasia, por su mayor extensión, contenía la mayor proporción de especies vegetales y animales susceptibles de ser domesticadas; además, la mayor extensión de este continente en el eje Este-Oeste permitió que la agricultura se expandiera en él con mayor rapidez. La agricultura y la ganadería permitían una mayor densidad de población, lo que supuso una ventaja numérica en el enfrentamiento de estas sociedades con las sociedades de cazadores recolectores.
La convivencia estrecha con el ganado dio lugar en las sociedades ganaderas a la transmisión de gérmenes de origen animal al ser humano, y la mayor densidad demográfica permitió que estos gérmenes adquiriesen el carácter de epidemias. Las sociedades euroasiáticas llegaron a inmunizarse relativamente a ellas, pero las epidemias de viruela, sarampión, tuberculosis, gripe… fueron un factor decisivo de la victoria de los occidentales sobre poblaciones no expuestas a ellos anteriormente. ↩
Fuente: http://www.45-rpm.net/?p=682
SEGUNDA GRAN MARCHA ANTIFASCISTA
BOGOTÁ – COLOMBIA – SUDAMÉRICA
Invitamos a todas las organizaciones, movimientos, colectivos, parches, crews, combos, a que participen de la Segunda Gran Marcha Antifascista que se llevará a cabo el próximo Viernes 16 de Abril a las 4 de la tarde. La cita es en el parque nacional, donde haremos una concentración significativa y de ahí, saldremos para la Plaza de Bolívar donde terminaremos con las palabras de diferentes colectivos y movimientos de la capital.
Esta multitudinaria marcha de carácter multicultural está dentro del marco de lo que se ha llamado “Abril Antifascista” y espera la asistencia de toda la juventud bogotana pues es un tema que nos interesa a todos y al cual no le podemos hacer oídos sordos. Está todo el mundo invitado a participar ya que se cuenta con la seguridad y logística para esto. Es una marcha aprobada por la Secretaría de Gobierno en aras de fortalecer el derecho a la libre expresión y el derecho a la tolerancia.
La lucha contra el racismo, el fascismo, la xenofobia, la homofobia, y cualquier tipo de discriminación, es una lucha de todos, por eso esperamos de tu colaboración y activa participación. La iniciativa es que cada combo, movimiento y/o persona que quiera asistir, elabore y lleve banderas con símbolos que identifican a estos grupos y que han identificado estos movimientos a lo largo de la historia para hacer una gran quema significativa de toda esta simbología del odio. Por lo tanto sería muy adecuado y concerniente llevar banderas de Estados Unidos y diferentes impresiones o dibujos con el mayor representante del fascismo en Colombia en estos momentos.
Esperamos nos ayuden a difundir esta información y a reproducirla por todos los medios posibles que quieran. Es nuestra voz la que esta vez debe ser escuchada, la voz de la juventud antifascista.
Convova: Coordinadora Antifascista Bogotana

BOGOTÁ – COLOMBIA – SUDAMÉRICA
lunes, 22 de febrero de 2010
LA PRESIDENCIA DE LA RE-PÚBLICA SE PERMITE INFROMAR

Que así como hemos modificado la Constitución Política de este país optamos por cambiar uno de nuestros más sagrados símbolos patrios: el Escudo Nacional.
Todo este proceso con el fin de que el escudo, represente fielmente las políticas de nuestro gobierno.
Los astas que sostienen las banderas del escudo, son de ahora en adelante, los cañones de los fusiles Galil de nuestras admirables fuerzas militares, y simbolizan nuestra "honorable" política de Seguridad Democrática que tanta estabilidad y seguridad le ha brindado a nuestro país y que hoy nos permite a los Kolombianos viajar tranquilos por nuestras carreteras.
El Cóndor como ya está en vía de extinción, será reemplazado por una especie más citadina, que simboliza la visión gubernamental de nuestro nuevo lema: "Cultura de cooperación ciudadana" Con los respectivos valores -$$$- de esta "nueva conciencia ciudadana" que quiere impartir este gobierno.
Las cornucopias "abundantes "se mantienen, solo cambiamos la que representaba nuestra abundancia natural, por otra de abundancia monetaria estatal y representa el valor de nuestra "confianza inversionista". La granada, ha sido reemplazada por la "bella" flor de nuestro "transparente" programa agrario bandera. Simboliza, nuestros abundantes subsidios en manos de los grandes y privilegiados terratenientes - la "gente de bien" de nuestro país-.
El gorro frigio que simbolizaba la libertad ha sido reemplazado audazmente -gracias a la astucia de nuestro mandatario- por la banda perpetua que representa la "estabilidad, perpetuidad y fortaleza" de nuestras instituciones -está al revés, gracias a una parlamentaria; aunque decidimos dejarla así, representado dicho momento histórico donde se materializó el "cambio" de rumbo de nuestro país .
Y por último el mapa de nuestro amado territorio, que muestra nuestra privilegiada posición en el mundo para la cooperación extranjera.
Esperamos sea de su agrado.
Comuníquese y cúmplase
La Presidencia de la Re - Pública
viernes, 19 de febrero de 2010
BUSCANDO JUSTICIA: LAS MADRES DE SOACHA
Informe de AI sobre la impunidad de las ejecuciones extrajudiciales
Amnistía Internacional
El descubrimiento en 2008 de que las fuerzas de seguridad habían ejecutado extrajudicialmente a decenas de hombres jóvenes de Soacha, una localidad pobre cercana a la capital, Bogotá, obligó al gobierno a reconocer finalmente que las fuerzas de seguridad eran responsables de ejecuciones extrajudiciales y a adoptar medidas para abordar el problema. Los homicidios, cuyas víctimas fueron falsamente presentadas por el ejército como “guerrilleros muertos en combate” (y en ocasiones como “paramilitares muertos en combate”), se llevaron a cabo en connivencia con grupos paramilitares o bandas de delincuentes.
Los jóvenes habían sido atraídos al norte del país con promesas de empleo remunerado, pero posteriormente los mataron. En la mayoría de los casos los soldados recibieron dinero, días de permiso y una carta de felicitación de sus superiores, como recompensa por haber “matado a un miembro de la guerrilla”.
La dimensión nacional e internacional del escándalo fue tal que causó la expulsión en octubre de 2008 de 27 oficiales del ejército, entre ellos tres generales, y en noviembre de ese mismo año la dimisión del jefe del ejército, General Mario Montoya, quien había sido relacionado con violaciones de derechos humanos. El presidente Uribe afirmó que los homicidios de los jóvenes de Soacha serían investigados por tribunales civiles y no por el sistema de justicia militar, que a menudo reclama la jurisdicción en casos de esa índole y luego los cierra sin llevar a cabo ninguna investigación seria. En la actualidad la Fiscalía General de la Nación está investigando unas 2.000 ejecuciones extrajudiciales que al parecer fueron cometidas directamente por miembros de las fuerzas de seguridad durante las últimas décadas.
Desde el descubrimiento de las fosas comunes en las que fueron enterrados algunos de los jóvenes de Soacha y las protestas subsiguientes, las madres y otros familiares de las víctimas que han hecho campaña por la justicia han sido amenazados, hostigados y sometidos vigilancia con el fin de silenciar su campaña.
En 2009, y en buena medida a consecuencia de las protestas públicas que suscitaron los homicidios de los jóvenes de Soacha, decenas de miembros de las fuerzas de seguridad fueron detenidos en relación con estas muertes. Sin embargo, en enero de 2010, las personas que hacían campaña por la justicia sufrieron un serio revés cuando unos 31 soldados detenidos fueron liberados por los tribunales por “vencimiento de términos”, ya que la audiencia de su juicio oral no se había iniciado en un plazo de 90 días desde su detención, tal y como establece la legislación colombiana. Otros miembros de las fuerzas de seguridad implicados en los homicidios también pueden ser liberados por la misma razón.
Casos
Luz Marina Porras Bernal
El hijo de Luz Marina Porras Bernal, Fair Leonardo Porras Bernal, desapareció el 8 de enero de 2008, a los 26 años. El 16 de septiembre del mismo año su madre recibió una llamada telefónica en la que le informaron de que se había encontrado el cadáver de su hijo en una fosa común del municipio de Ocaña, en el departamento noroccidental de Norte de Santander.
Según la información que facilitaron fuentes del ejército sobre su muerte, el fallecido era miembro de un grupo armado ilegal y había muerto en combate el 12 de enero de 2008. Investigaciones posteriores realizadas por la Fiscalía General de la Nación establecieron la falsedad de esta información e indicaron que Fair Leonardo Porras Bernal había sido ejecutado extrajudicialmente por el ejército. Fair Leonardo Porras Bernal, así como decenas de hombres jóvenes de Soacha y de otros municipios de Colombia, dejó su hogar atraído por falsas promesas de trabajo en otra ciudad, cuando en realidad iba a ser ejecutado por miembros del ejército y presentado como un miembro de un grupo armado ilegal muerto en combate.
El hermano de Fair Leonardo Porras Bernal, John Smith Porras Bernal, comenzó a recibir amenazas después de que su madre, junto a otras madres de Soacha cuyos hijos habían sido víctimas de ejecuciones extrajudiciales, comenzó su campaña por la justicia. El 2 de noviembre de 2009, alguien deslizó una carta por debajo de la puerta del domicilio de John Smith en Soacha. La carta contenía la siguiente amenaza: “Así se esconda y se encierre en ese apartamento usted sale porque sale y hay te vamos a coger porque se le advirtió […] si no quieres que te pase nada lárguese lo más pronto posible porque le queda muy poco tiempo no lo olvide no estamos jugando porque ya lo tenemos fichado créalo no estamos jugando […].
Ésta no era la primera amenaza que recibía John Smith. Ya había recibido en su domicilio una amenaza por escrito el 20 de octubre, en la que le decían que “se atuviera a las consecuencias”, en referencia a una carta enviada el 10 de octubre en la que le advertían que tanto él como otras personas de Soacha cuyos familiares habían sido víctimas de ejecución extrajudicial a manos del ejército debían guardar silencio. No lo habían hecho. Temiendo por su seguridad y la de sus familiares, John Smith decidió dejar su casa y a su familia y trasladarse a otro domicilio en Soacha. Se cree que estas amenazas contra John Smith pretendían coaccionar a Luz Marina Porras Bernal, su madre, para que ponga fin a su campaña por la justicia.
Carmenza Gómez Romero
El hijo de Carmenza Gómez Romero, Víctor Fernando Gómez, fue víctima de una ejecución extrajudicial cometida por las fuerzas de seguridad el 25 de agosto de 2008. Ella ha recibido amenazas, mientras que otro de sus hijos ha muerto víctima de homicidio y una hija también ha recibido amenazas telefónicas.
John Nilson, hijo de Carmenza Gómez Romero y hermano Víctor Fernando Gómez, sobrevivió a un atentado contra su vida ocurrido en el municipio de Fusagasuga, a 60 kilómetros de Bogotá, cuando fue empujado desde un puente de 20 metros de altura. Según los informes, el día del ataque debía mantener un encuentro con alguien relacionado con la investigación sobre el homicidio de su hermano.
Según el testimonio de su madre, el 22 de noviembre de 2008 John Nilson recibió la siguiente amenaza en una llamada telefónica: “No sirve la experiencia, no basta con lo de su hermano, deje de investigar”. John Nilson murió después de recibir varios disparos el 4 de febrero de 2009.
Tras la muerte de John Nilson otros miembros de la familia siguieron recibiendo amenazas. El 4 de marzo de 2009, Luz Nidia Torres Gómez , hija de Carmenza, recibió una llamada de teléfono en la que la persona que llamaba la amenazó en los términos siguientes: “Con que ha puesto denuncias que es lo que quiere triple hijueputa, acabar como su hermano […]”.
María Ubilerma Sanabria López
Jaime Steven Valencia Sanabria, hijo de Ubilerma Sanabria, fue ejecutado extrajudicialmente el 8 de febrero de 2008. María Ubilerma Sanabria recuperó el cadáver y lo enterró en noviembre de 2008. Pocos días después del entierro comenzó a recibir llamadas amenazadoras insultándola y recordándole que debía guardar silencio.
El 7 de marzo de 2009, María Ubilerma Sanabria se dirigía a recoger a su nieta del colegio cuando dos hombres montados en una motocicleta la abordaron. El hombre que iba sentado detrás del conductor saltó de la moto y, agarrándola por el cabello, la empujó contra la pared; mientras tanto, el otro le dijo: “[…] nosotros no estamos jugando siga abriendo esa jeta y vera que va a terminar como su hijo, nosotros no jugamos vieja hijueputa […]”
Otros familiares de Maria Ubilerma Sanabria, entre ellos sus hijas, también han recibido amenazas.
Blanca Nubia Monroy
El 25 de julio de 2009 a las 9:30 de la noche, dos hombres montados en una motocicleta y vestidos con trajes de faena del ejército dieron el alto a la hija de 15 años de Blanca Nubia Monroy y a su hijo de 17. Los registraron violentamente y les preguntaron qué hacían a esas horas en la calle y dónde vivían. Aunque los hijos de Blanca Nubia Monroy se encontraban en compañía de otros adolescentes, sólo los registraron a ellos.
Otro hijo de Blanca Nubia Monroy, Julián Oviedo Monroy, fue ejecutado extrajudicialmente el 3 de marzo de 2008.
Edilma Vargas Riojas
El 27 de enero de 2008 Julio César Mesa Vargas, hijo de Edilma Vargas Riojas fue ejecutado extrajudicialmente por las fuerzas de seguridad. Tras la desaparición de su hijo, ella comenzó a hacer preguntas en el vecindario para averiguar su paradero. Un vecino le dijo que era mejor que dejara de hacer preguntas. Tras estas amenazas, Edilma Vargas Riojas se vio obligada a abandonar su casa en el vecindario de San Nicolás, en Soacha.
Flor Hilda Hernández
El 15 de agosto y el 20 de septiembre de 2009 a Flor Hilda Hernández le robaron el teléfono móvil y una agenda. Ambos contenían datos de personas e instituciones que le habían ayudado en el proceso de denunciar el homicidio de su hijo, Elkin Gustavo Verano, a manos del ejército, el 15 de enero de 2008.
Recomendaciones
Amnistía Internacional insta al gobierno colombiano a:
-Ordenar investigaciones completas e imparciales sobre las amenazas recibidas por Luz Marina Bernal Porras, Carmenza Gómez Romero, Maria Ubilerma Sanabria López, Blanca Nubia Monroy, Edilma Vargas Riojas, Flor Hilda Hernández y sus familiares; hacer públicos los resultados y llevar a los responsables ante la justicia;
-Emprender acciones decisivas para garantizar la seguridad de todas las personas citadas y de sus familiares, de acuerdo con su voluntad.
-Ordenar investigaciones completas e imparciales sobre las denuncias de ejecuciones extrajudiciales a manos de miembros de las fuerzas de seguridad, hacer públicos los resultados y llevar a los responsables ante la justicia.
http://www.amnesty.org/es/library/asset/AMR23/002/2010/es/6da81c63-d8f3-414d-8e27-7c1b678f039c/amr230022010es.pdf
Amnistía Internacional
El descubrimiento en 2008 de que las fuerzas de seguridad habían ejecutado extrajudicialmente a decenas de hombres jóvenes de Soacha, una localidad pobre cercana a la capital, Bogotá, obligó al gobierno a reconocer finalmente que las fuerzas de seguridad eran responsables de ejecuciones extrajudiciales y a adoptar medidas para abordar el problema. Los homicidios, cuyas víctimas fueron falsamente presentadas por el ejército como “guerrilleros muertos en combate” (y en ocasiones como “paramilitares muertos en combate”), se llevaron a cabo en connivencia con grupos paramilitares o bandas de delincuentes.
Los jóvenes habían sido atraídos al norte del país con promesas de empleo remunerado, pero posteriormente los mataron. En la mayoría de los casos los soldados recibieron dinero, días de permiso y una carta de felicitación de sus superiores, como recompensa por haber “matado a un miembro de la guerrilla”.
La dimensión nacional e internacional del escándalo fue tal que causó la expulsión en octubre de 2008 de 27 oficiales del ejército, entre ellos tres generales, y en noviembre de ese mismo año la dimisión del jefe del ejército, General Mario Montoya, quien había sido relacionado con violaciones de derechos humanos. El presidente Uribe afirmó que los homicidios de los jóvenes de Soacha serían investigados por tribunales civiles y no por el sistema de justicia militar, que a menudo reclama la jurisdicción en casos de esa índole y luego los cierra sin llevar a cabo ninguna investigación seria. En la actualidad la Fiscalía General de la Nación está investigando unas 2.000 ejecuciones extrajudiciales que al parecer fueron cometidas directamente por miembros de las fuerzas de seguridad durante las últimas décadas.
Desde el descubrimiento de las fosas comunes en las que fueron enterrados algunos de los jóvenes de Soacha y las protestas subsiguientes, las madres y otros familiares de las víctimas que han hecho campaña por la justicia han sido amenazados, hostigados y sometidos vigilancia con el fin de silenciar su campaña.
En 2009, y en buena medida a consecuencia de las protestas públicas que suscitaron los homicidios de los jóvenes de Soacha, decenas de miembros de las fuerzas de seguridad fueron detenidos en relación con estas muertes. Sin embargo, en enero de 2010, las personas que hacían campaña por la justicia sufrieron un serio revés cuando unos 31 soldados detenidos fueron liberados por los tribunales por “vencimiento de términos”, ya que la audiencia de su juicio oral no se había iniciado en un plazo de 90 días desde su detención, tal y como establece la legislación colombiana. Otros miembros de las fuerzas de seguridad implicados en los homicidios también pueden ser liberados por la misma razón.
Casos
Luz Marina Porras Bernal
El hijo de Luz Marina Porras Bernal, Fair Leonardo Porras Bernal, desapareció el 8 de enero de 2008, a los 26 años. El 16 de septiembre del mismo año su madre recibió una llamada telefónica en la que le informaron de que se había encontrado el cadáver de su hijo en una fosa común del municipio de Ocaña, en el departamento noroccidental de Norte de Santander.
Según la información que facilitaron fuentes del ejército sobre su muerte, el fallecido era miembro de un grupo armado ilegal y había muerto en combate el 12 de enero de 2008. Investigaciones posteriores realizadas por la Fiscalía General de la Nación establecieron la falsedad de esta información e indicaron que Fair Leonardo Porras Bernal había sido ejecutado extrajudicialmente por el ejército. Fair Leonardo Porras Bernal, así como decenas de hombres jóvenes de Soacha y de otros municipios de Colombia, dejó su hogar atraído por falsas promesas de trabajo en otra ciudad, cuando en realidad iba a ser ejecutado por miembros del ejército y presentado como un miembro de un grupo armado ilegal muerto en combate.
El hermano de Fair Leonardo Porras Bernal, John Smith Porras Bernal, comenzó a recibir amenazas después de que su madre, junto a otras madres de Soacha cuyos hijos habían sido víctimas de ejecuciones extrajudiciales, comenzó su campaña por la justicia. El 2 de noviembre de 2009, alguien deslizó una carta por debajo de la puerta del domicilio de John Smith en Soacha. La carta contenía la siguiente amenaza: “Así se esconda y se encierre en ese apartamento usted sale porque sale y hay te vamos a coger porque se le advirtió […] si no quieres que te pase nada lárguese lo más pronto posible porque le queda muy poco tiempo no lo olvide no estamos jugando porque ya lo tenemos fichado créalo no estamos jugando […].
Ésta no era la primera amenaza que recibía John Smith. Ya había recibido en su domicilio una amenaza por escrito el 20 de octubre, en la que le decían que “se atuviera a las consecuencias”, en referencia a una carta enviada el 10 de octubre en la que le advertían que tanto él como otras personas de Soacha cuyos familiares habían sido víctimas de ejecución extrajudicial a manos del ejército debían guardar silencio. No lo habían hecho. Temiendo por su seguridad y la de sus familiares, John Smith decidió dejar su casa y a su familia y trasladarse a otro domicilio en Soacha. Se cree que estas amenazas contra John Smith pretendían coaccionar a Luz Marina Porras Bernal, su madre, para que ponga fin a su campaña por la justicia.
Carmenza Gómez Romero
El hijo de Carmenza Gómez Romero, Víctor Fernando Gómez, fue víctima de una ejecución extrajudicial cometida por las fuerzas de seguridad el 25 de agosto de 2008. Ella ha recibido amenazas, mientras que otro de sus hijos ha muerto víctima de homicidio y una hija también ha recibido amenazas telefónicas.
John Nilson, hijo de Carmenza Gómez Romero y hermano Víctor Fernando Gómez, sobrevivió a un atentado contra su vida ocurrido en el municipio de Fusagasuga, a 60 kilómetros de Bogotá, cuando fue empujado desde un puente de 20 metros de altura. Según los informes, el día del ataque debía mantener un encuentro con alguien relacionado con la investigación sobre el homicidio de su hermano.
Según el testimonio de su madre, el 22 de noviembre de 2008 John Nilson recibió la siguiente amenaza en una llamada telefónica: “No sirve la experiencia, no basta con lo de su hermano, deje de investigar”. John Nilson murió después de recibir varios disparos el 4 de febrero de 2009.
Tras la muerte de John Nilson otros miembros de la familia siguieron recibiendo amenazas. El 4 de marzo de 2009, Luz Nidia Torres Gómez , hija de Carmenza, recibió una llamada de teléfono en la que la persona que llamaba la amenazó en los términos siguientes: “Con que ha puesto denuncias que es lo que quiere triple hijueputa, acabar como su hermano […]”.
María Ubilerma Sanabria López
Jaime Steven Valencia Sanabria, hijo de Ubilerma Sanabria, fue ejecutado extrajudicialmente el 8 de febrero de 2008. María Ubilerma Sanabria recuperó el cadáver y lo enterró en noviembre de 2008. Pocos días después del entierro comenzó a recibir llamadas amenazadoras insultándola y recordándole que debía guardar silencio.
El 7 de marzo de 2009, María Ubilerma Sanabria se dirigía a recoger a su nieta del colegio cuando dos hombres montados en una motocicleta la abordaron. El hombre que iba sentado detrás del conductor saltó de la moto y, agarrándola por el cabello, la empujó contra la pared; mientras tanto, el otro le dijo: “[…] nosotros no estamos jugando siga abriendo esa jeta y vera que va a terminar como su hijo, nosotros no jugamos vieja hijueputa […]”
Otros familiares de Maria Ubilerma Sanabria, entre ellos sus hijas, también han recibido amenazas.
Blanca Nubia Monroy
El 25 de julio de 2009 a las 9:30 de la noche, dos hombres montados en una motocicleta y vestidos con trajes de faena del ejército dieron el alto a la hija de 15 años de Blanca Nubia Monroy y a su hijo de 17. Los registraron violentamente y les preguntaron qué hacían a esas horas en la calle y dónde vivían. Aunque los hijos de Blanca Nubia Monroy se encontraban en compañía de otros adolescentes, sólo los registraron a ellos.
Otro hijo de Blanca Nubia Monroy, Julián Oviedo Monroy, fue ejecutado extrajudicialmente el 3 de marzo de 2008.
Edilma Vargas Riojas
El 27 de enero de 2008 Julio César Mesa Vargas, hijo de Edilma Vargas Riojas fue ejecutado extrajudicialmente por las fuerzas de seguridad. Tras la desaparición de su hijo, ella comenzó a hacer preguntas en el vecindario para averiguar su paradero. Un vecino le dijo que era mejor que dejara de hacer preguntas. Tras estas amenazas, Edilma Vargas Riojas se vio obligada a abandonar su casa en el vecindario de San Nicolás, en Soacha.
Flor Hilda Hernández
El 15 de agosto y el 20 de septiembre de 2009 a Flor Hilda Hernández le robaron el teléfono móvil y una agenda. Ambos contenían datos de personas e instituciones que le habían ayudado en el proceso de denunciar el homicidio de su hijo, Elkin Gustavo Verano, a manos del ejército, el 15 de enero de 2008.
Recomendaciones
Amnistía Internacional insta al gobierno colombiano a:
-Ordenar investigaciones completas e imparciales sobre las amenazas recibidas por Luz Marina Bernal Porras, Carmenza Gómez Romero, Maria Ubilerma Sanabria López, Blanca Nubia Monroy, Edilma Vargas Riojas, Flor Hilda Hernández y sus familiares; hacer públicos los resultados y llevar a los responsables ante la justicia;
-Emprender acciones decisivas para garantizar la seguridad de todas las personas citadas y de sus familiares, de acuerdo con su voluntad.
-Ordenar investigaciones completas e imparciales sobre las denuncias de ejecuciones extrajudiciales a manos de miembros de las fuerzas de seguridad, hacer públicos los resultados y llevar a los responsables ante la justicia.
http://www.amnesty.org/es/library/asset/AMR23/002/2010/es/6da81c63-d8f3-414d-8e27-7c1b678f039c/amr230022010es.pdf
JEFE PARAMILITAR DECLARA QUE LAS AUC PAGARON AL EX COMANDANTE DEL EJÉRCITO POR SU APOYO
El General Montoya habría recibido de los "paras" 1.500 millones y un apartamento
El ex jefe paramilitar administrativo del Bloque Centauros (1), Daniel Rendón Herrera, alias Don Mario, aseguró que le fueron entregados 1.500 millones de pesos (más de setecientos setenta y siete mil dólares) al ex comandante del Ejército y actual embajador de Colombia en República Dominicana, general Mario Montoya, en el año 2004 por favorecer a este grupo armado ilegal, que hacía parte de las Autodefensas Unidas de Colombia.
El general Mario Montoya presentó su renuncia como comandante del Ejército en noviembre de 2008, tras una purga en la que varios generales fueron destituidos, en medio de los escándalos por las ejecuciones extrajudiciales y el cuestionamiento del presidente Uribe a la IV División por su incapacidad para capturar a algunos de los narco-paramilitares más importantes del país.
Alias Don Mario también mencionó en su declaración a un coronel de la Policía de apellido Palomino, de quien dijo trabajó en Yopal (Casanare) en el 2003 y sería el hermano del general Rodolfo Palomino, actual director de la Policía de Carreteras, según la versión de uno de sus hombres también desmovilizado.
En su versión libre ante la Fiscalía Quinta de Justicia y Paz, ‘Don Mario’ afirmó que Miguel Arroyave (quien comandaba el Bloque Centauros de las AUC) ordenó que se hicieran dos entregas del dinero al general Montoya. La primera de 500 millones de pesos (casi doscientos sesenta mil dólares) se hizo según su versión, a través de un colaborador de las AUC llamado Yesid Nieto, señalado por Rendón Herrera como un esmeraldero y narcotraficante, quien terminó asesinado en Guatemala.
La segunda entrega fue de 1.000 millones de pesos (quinientos dieciocho mil dólares) a través de José Gustavo Arroyave, alias Andrés, hermano del máximo comandante del Bloque Centauros, Miguel Arroyave, hoy muerto.
Según el ex jefe paramilitar, el dinero se le entregó al general Montoya por apoyar a las autodefensas en operaciones militares en el Casanare, para quitarle el poder a los Buitrago, liderados por Héctor Germán Buitrago, alias Martín Llanos’, comandante de las AUC en ese departamento, en una guerra interna que mantenían fracciones enfrentadas por el control del negocio del narcotráfico.
‘Don Mario’ también le dijo a la Fiscalía Quinta de Justicia y Paz que el general Montoya recibió un apartamento blindado de 400 millones de pesos (más de doscientos mil dólares) en Bogotá, que le dio Miguel Arroyave, quien se lo cobró a las AUC porque supuestamente era de su familia y él debía pagárselo si se lo dejaba al oficial.
De igual forma confesó que su bloque contaba con la colaboración de personal de la Fuerza Aérea para bombardear zonas de los Buitrago a través del avión fantasma, pilotado por un hombre conocido como ‘Halcón’.
Rendón Herrera aclaró que todo el que colaboraba con las AUC estaba en sus nóminas y mensualmente recibía una cantidad de dinero dependiendo del vínculo y del papel que se desempeñara. También aseguró que constantemente su bloque tenía contacto y colaboración con miembros de las Fuerza Pública y que por eso le pagaban a algunas estaciones de Policía la suma de 3 millones de pesos (más de mil quinientos dólares) mensuales.
‘Don Mario’ confirmó que su bloque participó en más de 100 llamados ‘falsos positivos’ (ejecuciones extrajudiciales de personas presentadas luego como guerrilleros muertos en combate, en buena parte, menores de edad) con la Fuerza Pública en el Meta y explicó que se reunió en una finca con el coronel Héctor Cabuya del Batallón de Infantería 21 Vargas con sede en Granada para concertar los "operativos".
El general Montoya emitió un comunicado para rechazar las sindicaciones en su contra.
"Repudio rotundamente las acusaciones hechas contra mí, las cuales considero mal intencionadas y cuyo único propósito apunta a causarme daño tanto en mi vida personal como profesional", afirmó Montoya. Anotó que "en los años 2002 y 2003 se desempeñaba como comandante de la Cuarta Brigada del Ejército con sede en Medellín y que en el 2004 fue jefe del Comando Conjunto Numero 1 del Caribe con sede en Santa Marta. Estas dos jurisdicciones son muy distantes de los departamentos del Casanare y Meta, con los cuales se me pretende relacionar".
‘Paras’ confesaron 30.470 asesinatos
Desmovilizados ex integrantes de grupos paramilitares confesaron haber cometido 30.470 asesinatos, como parte del proceso que les otorga beneficios judiciales si admiten sus crímenes, confirmó la Fiscalía.
En un informe de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía se recogen estas confesiones desde el inicio de las gestiones de este órgano, en agosto de 2006, hasta el 31 de diciembre del 2009.
De acuerdo con el informe, difundido este miércole, 4.112 ex combatientes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) reconocieron su responsabilidad en esos más de 30.000 asesinatos cometidos entre la década de los ochenta, momento en el que surgieron estos grupos, y el momento en que se desmovilizaron, a partir del 2003
(1) El Bloque Centauros de las Auc tuvo ingerencia en el sur del Meta, en el norte del Guaviare, en Casanare, Cundinamarca, Vichada, parte del Tolima y Bogotá. Su nacimiento está relacionado con la expansión que vivieron las Auc desde 1997 hacia el sur del país, que se inició con la masacre de Mapiripán en julio de 1997. Ver http://www.verdadabierta.com/victimarios/los-bloques/829-bloque-centaruros
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=100696&titular=jefe-paramilitar-declara-que-las-auc-pagaron-al-ex-comandante-del-ej%E9rcito-por-su-apoyo-
El ex jefe paramilitar administrativo del Bloque Centauros (1), Daniel Rendón Herrera, alias Don Mario, aseguró que le fueron entregados 1.500 millones de pesos (más de setecientos setenta y siete mil dólares) al ex comandante del Ejército y actual embajador de Colombia en República Dominicana, general Mario Montoya, en el año 2004 por favorecer a este grupo armado ilegal, que hacía parte de las Autodefensas Unidas de Colombia.
El general Mario Montoya presentó su renuncia como comandante del Ejército en noviembre de 2008, tras una purga en la que varios generales fueron destituidos, en medio de los escándalos por las ejecuciones extrajudiciales y el cuestionamiento del presidente Uribe a la IV División por su incapacidad para capturar a algunos de los narco-paramilitares más importantes del país.
Alias Don Mario también mencionó en su declaración a un coronel de la Policía de apellido Palomino, de quien dijo trabajó en Yopal (Casanare) en el 2003 y sería el hermano del general Rodolfo Palomino, actual director de la Policía de Carreteras, según la versión de uno de sus hombres también desmovilizado.
En su versión libre ante la Fiscalía Quinta de Justicia y Paz, ‘Don Mario’ afirmó que Miguel Arroyave (quien comandaba el Bloque Centauros de las AUC) ordenó que se hicieran dos entregas del dinero al general Montoya. La primera de 500 millones de pesos (casi doscientos sesenta mil dólares) se hizo según su versión, a través de un colaborador de las AUC llamado Yesid Nieto, señalado por Rendón Herrera como un esmeraldero y narcotraficante, quien terminó asesinado en Guatemala.
La segunda entrega fue de 1.000 millones de pesos (quinientos dieciocho mil dólares) a través de José Gustavo Arroyave, alias Andrés, hermano del máximo comandante del Bloque Centauros, Miguel Arroyave, hoy muerto.
Según el ex jefe paramilitar, el dinero se le entregó al general Montoya por apoyar a las autodefensas en operaciones militares en el Casanare, para quitarle el poder a los Buitrago, liderados por Héctor Germán Buitrago, alias Martín Llanos’, comandante de las AUC en ese departamento, en una guerra interna que mantenían fracciones enfrentadas por el control del negocio del narcotráfico.
‘Don Mario’ también le dijo a la Fiscalía Quinta de Justicia y Paz que el general Montoya recibió un apartamento blindado de 400 millones de pesos (más de doscientos mil dólares) en Bogotá, que le dio Miguel Arroyave, quien se lo cobró a las AUC porque supuestamente era de su familia y él debía pagárselo si se lo dejaba al oficial.
De igual forma confesó que su bloque contaba con la colaboración de personal de la Fuerza Aérea para bombardear zonas de los Buitrago a través del avión fantasma, pilotado por un hombre conocido como ‘Halcón’.
Rendón Herrera aclaró que todo el que colaboraba con las AUC estaba en sus nóminas y mensualmente recibía una cantidad de dinero dependiendo del vínculo y del papel que se desempeñara. También aseguró que constantemente su bloque tenía contacto y colaboración con miembros de las Fuerza Pública y que por eso le pagaban a algunas estaciones de Policía la suma de 3 millones de pesos (más de mil quinientos dólares) mensuales.
‘Don Mario’ confirmó que su bloque participó en más de 100 llamados ‘falsos positivos’ (ejecuciones extrajudiciales de personas presentadas luego como guerrilleros muertos en combate, en buena parte, menores de edad) con la Fuerza Pública en el Meta y explicó que se reunió en una finca con el coronel Héctor Cabuya del Batallón de Infantería 21 Vargas con sede en Granada para concertar los "operativos".
El general Montoya emitió un comunicado para rechazar las sindicaciones en su contra.
"Repudio rotundamente las acusaciones hechas contra mí, las cuales considero mal intencionadas y cuyo único propósito apunta a causarme daño tanto en mi vida personal como profesional", afirmó Montoya. Anotó que "en los años 2002 y 2003 se desempeñaba como comandante de la Cuarta Brigada del Ejército con sede en Medellín y que en el 2004 fue jefe del Comando Conjunto Numero 1 del Caribe con sede en Santa Marta. Estas dos jurisdicciones son muy distantes de los departamentos del Casanare y Meta, con los cuales se me pretende relacionar".
‘Paras’ confesaron 30.470 asesinatos
Desmovilizados ex integrantes de grupos paramilitares confesaron haber cometido 30.470 asesinatos, como parte del proceso que les otorga beneficios judiciales si admiten sus crímenes, confirmó la Fiscalía.
En un informe de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía se recogen estas confesiones desde el inicio de las gestiones de este órgano, en agosto de 2006, hasta el 31 de diciembre del 2009.
De acuerdo con el informe, difundido este miércole, 4.112 ex combatientes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) reconocieron su responsabilidad en esos más de 30.000 asesinatos cometidos entre la década de los ochenta, momento en el que surgieron estos grupos, y el momento en que se desmovilizaron, a partir del 2003
(1) El Bloque Centauros de las Auc tuvo ingerencia en el sur del Meta, en el norte del Guaviare, en Casanare, Cundinamarca, Vichada, parte del Tolima y Bogotá. Su nacimiento está relacionado con la expansión que vivieron las Auc desde 1997 hacia el sur del país, que se inició con la masacre de Mapiripán en julio de 1997. Ver http://www.verdadabierta.com/victimarios/los-bloques/829-bloque-centaruros
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=100696&titular=jefe-paramilitar-declara-que-las-auc-pagaron-al-ex-comandante-del-ej%E9rcito-por-su-apoyo-
ANATOMÍA DE LA MEMORIA
Arnoldo Kraus
La Jornada
Por ahora la memoria carece de anatomía. La expresión por ahora tiene fecha de caducidad: es muy probable que en el futuro los científicos describan con exactitud los circuitos celulares, subcelulares y bioquímicos de la memoria. Sin duda, se desmenuzarán las características de las personas dotadas de buena memoria y los entresijos de quienes no cuentan con esa cualidad. Es probable que cuando eso suceda el destino de la humanidad será distinto. No habrá cómo escudarse en el reino del olvido. No será tampoco factible esconder el rostro detrás de esa máscara tan detestable con la que cubren sus rostros algunos sátrapas muertos y no pocos de sus colegas vivos bajo el execrable argumento: no sabíamos.
Memoria es tiempo y tiempo es memoria. Las interconexiones entre ambos definen muchas características del ser humano. El tiempo de Haití es parte de la desmemoria de la humanidad. La realidad de la devastación que asuela a Haití suma el poder de la catástrofe y la vileza de la calamidad. Aunque no es correcto hablar de responsabilidad de la naturaleza, su ocasional capacidad destructiva es una de las razones de las muertes producidas por desastres como los tsunamis o los terremotos. La otra razón, en muchas ocasiones, es la miseria generada por el ser humano. Pobreza y desastres son sinónimos.
A diferencia de las turbulencias de la naturaleza, los seres humanos sí somos culpables de las calamidades de otros seres humanos. La pobreza, el abandono, la desmemoria y la explotación sin fin son el sustrato de la desgracia de Haití, de la devastación en África por el sida y de la miseria de las comunidades indígenas en México y el resto del continente. Lo sucedido en Haití suma la saña humana y la violencia de la naturaleza. Representa también el peso de la desmemoria y la furia del tiempo que destroza cuando no se recuerda que todo, incluyendo el mismo tiempo, se agota. Regreso: memoria es tiempo y tiempo es memoria. Y agrego: la desmemoria no perdona y el tiempo no aguarda. Kafka lo dice bien.
Al reflexionar sobre Babel, Kafka explica que es falsa la idea de que la historia de Babel no pudo terminarse por la confusión de las lenguas. De acuerdo con sus lecturas, lo que sucedió fue otra cosa: la gente nunca se animó a poner la primera piedra porque pensaba que tenía tiempo. Sabemos la lección: cuando se tiene tiempo no hay razón para actuar. El corolario, de acuerdo con la visión kafkiana, probablemente cierta, es obvia: el ser humano sólo se mueve cuando el tiempo se agota. En Haití el tiempo se consumió. La memoria de la humanidad, aunque se activó por medio de la Organización de Naciones Unidas, fue parca y tardía. El tiempo de la naturaleza, aunado a la desmemoria de la condición humana devino catástrofe. Sólo la memoria vigorosa y ética puede domeñar el tiempo, el tiempo que se va, que se pierde, que destruye cuando se le ignora.
La memoria connota muchos tiempos. Cuando la tragedia se conjuga en presente, como hoy es el caso de Haití, el dolor y las muertes de los otros son fundamentales para retrotraer al escenario de la vida, a las vidas de quienes ostentan el poder omnímodo, los reclamos de los vencidos y los alegatos de la desmemoria. Es en el presente de las tragedias cuando se debe actuar sobre el tiempo que corre sin que nadie lo toque. Es en ese tiempo cuando se debe incidir sobre la desmemoria que dicta sus sentencias ante el silencio de quienes deben hacer algo para fortalecer la voz de los vencidos.
Recordar el pasado, instalarse en él y glosarlo es la única forma de impedir que las destrucciones previsibles se repitan. Es también la única vía para desdecir a quienes ostentan el poder. Es, asimismo, la mejor arma para rebatir la visión de los vencedores, que no es otra cosa sino la visión de la desmemoria.
Tragedias conjugadas en presente como la de Haití o la de Darfur representan la enfermedad del olvido. Ante tantos muertos y tanta desolación queda claro que la vieja pregunta teológica ¿dónde está Dios? se convierte en otra: ¿dónde está el ser humano? La cuestión teológica pierde fuerza frente a la cuestión terrenal: ¿dónde está el ser humano? La pregunta carece de respuestas precisas. La enfermedad del olvido busca borrar todo. Ante las trampas de la barbarie, frente a las catástrofes producidas por la naturaleza y por las calamidades generadas por el ser humano es imperativo reconstruir el tejido humano. Tejer las redes anatómicas y éticas de la memoria y diseminarlas, atrapar el tiempo antes de que Babel y la metáfora kafkiana se apersonen con más fuerza parecen ser la única vía para contrarrestar la enfermedad del olvido.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/02/09/index.php?section=opinion&article=018a1pol
La Jornada
Por ahora la memoria carece de anatomía. La expresión por ahora tiene fecha de caducidad: es muy probable que en el futuro los científicos describan con exactitud los circuitos celulares, subcelulares y bioquímicos de la memoria. Sin duda, se desmenuzarán las características de las personas dotadas de buena memoria y los entresijos de quienes no cuentan con esa cualidad. Es probable que cuando eso suceda el destino de la humanidad será distinto. No habrá cómo escudarse en el reino del olvido. No será tampoco factible esconder el rostro detrás de esa máscara tan detestable con la que cubren sus rostros algunos sátrapas muertos y no pocos de sus colegas vivos bajo el execrable argumento: no sabíamos.
Memoria es tiempo y tiempo es memoria. Las interconexiones entre ambos definen muchas características del ser humano. El tiempo de Haití es parte de la desmemoria de la humanidad. La realidad de la devastación que asuela a Haití suma el poder de la catástrofe y la vileza de la calamidad. Aunque no es correcto hablar de responsabilidad de la naturaleza, su ocasional capacidad destructiva es una de las razones de las muertes producidas por desastres como los tsunamis o los terremotos. La otra razón, en muchas ocasiones, es la miseria generada por el ser humano. Pobreza y desastres son sinónimos.
A diferencia de las turbulencias de la naturaleza, los seres humanos sí somos culpables de las calamidades de otros seres humanos. La pobreza, el abandono, la desmemoria y la explotación sin fin son el sustrato de la desgracia de Haití, de la devastación en África por el sida y de la miseria de las comunidades indígenas en México y el resto del continente. Lo sucedido en Haití suma la saña humana y la violencia de la naturaleza. Representa también el peso de la desmemoria y la furia del tiempo que destroza cuando no se recuerda que todo, incluyendo el mismo tiempo, se agota. Regreso: memoria es tiempo y tiempo es memoria. Y agrego: la desmemoria no perdona y el tiempo no aguarda. Kafka lo dice bien.
Al reflexionar sobre Babel, Kafka explica que es falsa la idea de que la historia de Babel no pudo terminarse por la confusión de las lenguas. De acuerdo con sus lecturas, lo que sucedió fue otra cosa: la gente nunca se animó a poner la primera piedra porque pensaba que tenía tiempo. Sabemos la lección: cuando se tiene tiempo no hay razón para actuar. El corolario, de acuerdo con la visión kafkiana, probablemente cierta, es obvia: el ser humano sólo se mueve cuando el tiempo se agota. En Haití el tiempo se consumió. La memoria de la humanidad, aunque se activó por medio de la Organización de Naciones Unidas, fue parca y tardía. El tiempo de la naturaleza, aunado a la desmemoria de la condición humana devino catástrofe. Sólo la memoria vigorosa y ética puede domeñar el tiempo, el tiempo que se va, que se pierde, que destruye cuando se le ignora.
La memoria connota muchos tiempos. Cuando la tragedia se conjuga en presente, como hoy es el caso de Haití, el dolor y las muertes de los otros son fundamentales para retrotraer al escenario de la vida, a las vidas de quienes ostentan el poder omnímodo, los reclamos de los vencidos y los alegatos de la desmemoria. Es en el presente de las tragedias cuando se debe actuar sobre el tiempo que corre sin que nadie lo toque. Es en ese tiempo cuando se debe incidir sobre la desmemoria que dicta sus sentencias ante el silencio de quienes deben hacer algo para fortalecer la voz de los vencidos.
Recordar el pasado, instalarse en él y glosarlo es la única forma de impedir que las destrucciones previsibles se repitan. Es también la única vía para desdecir a quienes ostentan el poder. Es, asimismo, la mejor arma para rebatir la visión de los vencedores, que no es otra cosa sino la visión de la desmemoria.
Tragedias conjugadas en presente como la de Haití o la de Darfur representan la enfermedad del olvido. Ante tantos muertos y tanta desolación queda claro que la vieja pregunta teológica ¿dónde está Dios? se convierte en otra: ¿dónde está el ser humano? La cuestión teológica pierde fuerza frente a la cuestión terrenal: ¿dónde está el ser humano? La pregunta carece de respuestas precisas. La enfermedad del olvido busca borrar todo. Ante las trampas de la barbarie, frente a las catástrofes producidas por la naturaleza y por las calamidades generadas por el ser humano es imperativo reconstruir el tejido humano. Tejer las redes anatómicas y éticas de la memoria y diseminarlas, atrapar el tiempo antes de que Babel y la metáfora kafkiana se apersonen con más fuerza parecen ser la única vía para contrarrestar la enfermedad del olvido.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/02/09/index.php?section=opinion&article=018a1pol
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